Nuevas Ideas | Priscila Vera

OPINIÓN | Planear también es decidir en qué gastar

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El Plan General de Desarrollo 2025-2045.Si no cambiamos las prioridades del gasto, el proyecto será letra muerta
(Especial Nación321)

El Plan General de Desarrollo 2025-2045 debería ser la gran oportunidad de la Ciudad de México para responder una pregunta fundamental: ¿hacia dónde queremos crecer y cómo queremos vivir en esta ciudad dentro de 20 años?

Pero un Plan de esta importancia debería generar entusiasmo, discusión y participación ciudadana. Hoy está generando, sobre todo, molestia y desconfianza entre las y los vecinos.

El proceso de consulta fue acelerado y dejó a muchos con la sensación de que se les pidió opinión, pero no necesariamente se les quiso escuchar. Por eso, distintas organizaciones vecinales han solicitado que se reponga.


Pero el problema va más allá del proceso.

El verdadero problema está en lo que el Plan propone y, sobre todo, en lo que no propone.

El diagnóstico reconoce que hemos perdido suelo de conservación por el crecimiento de asentamientos humanos, muchos de ellos tolerados durante décadas. También reconoce la pérdida de bosques por tala ilegal vinculada al crimen organizado.


Y la consecuencia es enorme: cada hectárea de suelo de conservación que perdemos es una fábrica de agua que destruimos.

Menos suelo de conservación significa menos recarga del acuífero. Mientras tanto, la ciudad se hunde en algunas zonas hasta 40 centímetros al año.

El Plan dice que debemos proteger el suelo de conservación. Correcto. Pero reconocer el problema no lo resuelve.

Lo mismo ocurre con el agua.

En la Zona Metropolitana del Valle de México llueve, en términos anuales, más agua de la que consumimos. Tenemos agua pero no sabemos aprovecharla.

El Plan plantea impulsar la captación de lluvia en viviendas, pero necesitamos mucho más: infraestructura de captación, almacenamiento, conducción y tratamiento.

También plantea una ciudad más compacta, usos de suelo mixtos y movilidad sustentable.

Todo eso suena bien.

El problema es que no se puede construir una ciudad diferente gastando de la misma manera.

Alrededor de 73% del gasto de la CDMX es corriente y sólo 18% se destina a inversión pública.

Si queremos agua, necesitamos invertir en agua. Si queremos evitar inundaciones, necesitamos drenaje. Si queremos que la gente deje el automóvil, necesitamos transporte público.

La sustentabilidad no se decreta: se financia.

No necesitamos una ciudad que simplemente se vea más bonita. Necesitamos una ciudad que funcione mejor.

Un candelabro nuevo en el Metro no evita una inundación. Una obra cosmética no recupera un acuífero ni sustituye un sistema de drenaje.

El Plan dice que queremos una ciudad sustentable.

Estoy de acuerdo.

Pero planear no es solamente decir cómo queremos que sea la ciudad en 2045. Es decidir desde hoy en qué vamos a gastar para hacerla posible.

Si no cambiamos las prioridades del gasto, el Plan será letra muerta.

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