Nuevas Ideas | Priscila Vera

OPINIÓN | El Niño: qué es y cómo debemos prepararnos

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El fenómeno de El Niño.Prevenir siempre será más barato que reconstruir. Por eso, el Gobierno Federal debe convertir la prevención climática en una prioridad
(Especial Nación321)

Padecemos los efectos del cambio climático todos los días: hace más calor, enfrentamos sequías más prolongadas, lluvias más intensas, incendios e inundaciones. Y ahora México enfrenta un nuevo desafío: El Niño, un fenómeno natural que puede alterar los patrones de lluvia y temperatura y exacerbar algunos de los problemas que ya vivimos.

¿Qué es El Niño?

El Niño ocurre cuando la temperatura de las aguas del océano Pacífico ecuatorial aumenta por encima de lo normal. Ese calentamiento modifica los vientos y la circulación atmosférica, provocando cambios en los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo.


Es un fenómeno natural que aparece de manera irregular cada cierto número de años y puede prolongarse durante varios meses.

El nombre nació hace más de un siglo entre los pescadores de las costas de Perú. Ellos observaron que, cerca de Navidad, las aguas del Pacífico se calentaban y cambiaban las condiciones habituales para la pesca. Por coincidir con el nacimiento del Niño Jesús, comenzaron a llamarlo “El Niño”.

El impacto no será igual en todo el país. En el norte puede aumentar el calor y la sequía. En el centro, incluida la Ciudad de México, podemos enfrentar lluvias más irregulares, combinando periodos secos con tormentas intensas. En el Pacífico, Golfo y sureste aumenta el riesgo de lluvias torrenciales, inundaciones, deslaves y ciclones.


México no puede esperar a que ocurra una emergencia para actuar. El Niño no es una sorpresa: es un fenómeno que podemos monitorear y cuyos riesgos podemos anticipar.

Necesitamos fortalecer la prevención, mejorar los sistemas de alerta temprana, mantener drenajes y presas, proteger nuestros bosques, garantizar agua para las ciudades y apoyar al campo ante sequías y lluvias extremas.

Prevenir siempre será más barato que reconstruir. Por eso, el Gobierno Federal debe convertir la prevención climática en una prioridad y destinar recursos suficientes para reducir y mitigar sus efectos. El Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 debe incluir una partida específica y suficiente para enfrentar los riesgos asociados a El Niño y otros fenómenos climáticos extremos. No podemos seguir gastando después de la tragedia cuando podemos invertir antes para evitarla.

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