Al menos 64 personas murieron y otras 80 resultaron heridas tras la colisión de dos trenes de alta velocidad entre Urda y Los Yébenes, en la provincia española de Toledo, este miércoles. El accidente ocurrió cuando un AVE impactó por detrás a un convoy de Iryo que permanecía detenido sobre la vía, lo que provocó el descarrilamiento de dos vagones.
De acuerdo con fuentes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible citadas por Europa Press, el siniestro estuvo precedido por una falla en el sistema de seguridad ferroviaria LZB, registrada a las 8:32 horas, que obligó a detener seis trenes en un tramo de aproximadamente 90 kilómetros.
Ocho minutos después, el centro de control de Adif en Atocha autorizó que los convoyes retomaran su circulación normal, pese a que la normativa establecía que debían avanzar bajo el régimen de marcha a la vista, con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora, según las mismas fuentes.
El AVE alcanzó los 200 kilómetros por hora antes de chocar contra el Iryo a las 8:53 horas. La oficina del Gobierno central en Castilla-La Mancha confirmó posteriormente que el número de víctimas mortales había aumentado a 64.
Segundo accidente ferroviario más grave en España desde 2013
Según el recuento de Europa Press, la tragedia de Toledo se convirtió en el segundo accidente ferroviario con más fallecidos en España desde el descarrilamiento de un Alvia en Angrois, Santiago de Compostela, ocurrido en julio de 2013, que dejó 80 muertos y 145 heridos.
El nuevo siniestro supera las cifras del choque registrado el pasado 18 de enero en Adamuz, Córdoba, donde un tren de Iryo descarriló e invadió una vía contigua por la que circulaba un Alvia. En aquella ocasión murieron 46 personas y otras 152 resultaron heridas. El caso continúa bajo investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Tres días después, el desplome de un muro de contención sobre un tren de Rodalies de la línea R4, entre Gelida y Sant Sadurní, en Barcelona, provocó la muerte del maquinista y dejó 37 lesionados.
Con las víctimas de Urda, Adamuz y Gelida, España acumula al menos 111 fallecimientos en accidentes ferroviarios durante 2026, cifra que podría aumentar conforme avancen los trabajos de emergencia en Toledo.
Entre los antecedentes de mayor gravedad también figura el choque frontal de un Talgo y un tren de mercancías en Chinchilla, Albacete, que dejó 19 muertos en junio de 2003, así como el accidente de Castelldefels de 2010, cuando 12 personas fallecieron atropelladas por un tren mientras cruzaban las vías por un paso no autorizado.



