La sorpresiva victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva generó una respuesta negativa en los mercados brasileños, que reportaron desplomes a horas de llevarse a cabo la elección presidencial.
Y es que este lunes 26 de octubre, los mercados reaccionaron de manera negativa. Las acciones brasileñas y el real, la moneda local, tuvieron caídas pronunciadas.
Por ejemplo, el real reportó a depreciación del 12% frente al dólar al inicio de la jornada de este lunes, en tanto que el Ivovespa (índice bursátil de referencia en Brasil) se desplomó más del 16%.
En tanto que la Bolsa de Sao Paulo abrió la jornada con una contundente caída del 16.6%.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ya enfrenta su primer obstáculo tras ganar el domingo la reelección, ya que su rival Flávio Bolsonaro ha impugnado los resultados, lo que prepara el terreno para un posible enfrentamiento entre las dos fuerzas políticas contrarias de Brasil.
Lula, quien convenció a 10.4 millones de votantes adicionales para que lo apoyaran en la segunda vuelta, debe asumir el cargo el 5 de enero de 2027 para su cuarto mandato no consecutivo.
Actuará como contrapeso en una región donde los líderes se están desplazando hacia la derecha y alineándose con el presidente estadounidense Donald Trump. Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, había prometido ser leal a Trump.
En una conferencia de prensa el domingo, Bolsonaro anunció que solicitará la anulación de la elección tras una caótica extensión de la votación a petición de ambos candidatos.
Sin embargo, no está claro qué vía legal tendría para hacerlo. Su padre también impugnó su derrota ante Lula hace cuatro años y ahora cumple una condena de 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado.
Su triunfo rompe una tendencia en América Latina, donde un número creciente de candidatos presidenciales de centroderecha —aliados de Trump— ha venido ganando elecciones, lo que ha ampliado la influencia de Estados Unidos en la región.
La victoria de Lula hace que México y Brasil, las dos naciones más pobladas de América Latina, cuenten con líderes de centroizquierda.
Asimismo, permite que la mayor economía de la región —con un Producto Interno Bruto de 2.6 billones de dólares anuales— se mantenga independiente de Estados Unidos a pesar de la presión ejercida por el aumento de los aranceles impuesto por Trump.



