La presidenta Claudia Sheinbaum acusó este domingo que recientes acciones de autoridades estadounidenses contra funcionarios mexicanos representan actos de “injerencia” y no de cooperación bilateral, al advertir que existe una intención de influir en asuntos internos del país bajo el argumento del combate al crimen organizado.
Durante el informe por el segundo aniversario de su triunfo electoral, realizado en el Monumento a la Revolución, la mandataria cuestionó la solicitud de extradición presentada por una oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra 10 ciudadanos mexicanos, entre ellos funcionarios en activo, y sostuvo que cuando desde el exterior se pretende determinar culpabilidades o presionar a instituciones nacionales, “ya no estamos hablando de cooperación. Estamos hablando de ingerencia”.
La jefa del Ejecutivo afirmó que México mantiene disposición para colaborar con Estados Unidos en temas de seguridad, pero subrayó que dicha relación debe darse bajo pleno respeto a la soberanía nacional. “Y México, que se oiga fuerte y claro, no se aceptan injerencias, somos un país libre independiente y soberano”, expresó.
Sheinbaum señaló que detrás de recientes campañas mediáticas y de desinformación existen sectores conservadores nacionales e internacionales que buscan debilitar a su gobierno y frenar la transformación política del país. Según dijo, esta ofensiva se intensificó después de que se conociera la muerte de dos agentes estadounidenses sin acreditación oficial y dos mandos de la Fiscalía de Chihuahua durante una visita a un laboratorio clandestino.
La presidenta también cuestionó si algunas acciones emprendidas desde Estados Unidos responden realmente al combate de la delincuencia organizada o si buscan incidir en los procesos políticos de ambos países. “Porque primero hay que tenerlo claro: vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelve el principal elector de México, eso no lo podemos permitir”, advirtió.
Ante miles de simpatizantes, Sheinbaum sostuvo que su administración continuará combatiendo la corrupción y la delincuencia organizada mediante las instituciones mexicanas, pero rechazó cualquier intento de intervención externa. “Cooperación no significa subordinación, colaboración no significa sometimiento”, afirmó.
La mandataria también llamó a las autoridades estadounidenses a asumir su responsabilidad en el combate al tráfico de armas, al consumo de drogas y al lavado de dinero en su territorio, al considerar que la estrategia de seguridad debe ser una responsabilidad compartida entre ambos países.
Finalmente, reiteró que México mantendrá una relación de coordinación con Estados Unidos, pero sin renunciar a su autonomía. “Colaboramos, nos coordinamos, pero como lo he dicho nunca no subordinamos ni subordinaremos”, sostuvo.




