José Ramón López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, publicó un mensaje en redes sociales en el que defendió a la llamada Cuarta Transformación, en medio de las acusaciones difundidas en Estados Unidos contra funcionarios vinculados a Morena por presuntos nexos con el narcotráfico.
Los señalamientos, dados a conocer por autoridades estadounidenses, apuntan a presuntas relaciones con la facción de ‘Los Chapitos’ del Cártel de Sinaloa. Entre los nombres que han cobrado relevancia está el del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien solicitó licencia a su cargo mientras avanzan las investigaciones en su contra.
En este contexto, López Beltrán aseguró que el proyecto político iniciado por su padre enfrenta resistencias. “La Cuarta Transformación de la vida pública de México continúa y avanza de la mano del pueblo. Y eso incomoda a una minoría rapaz que ya hace rato perdió el poder político, pero aún conserva poder económico”, escribió.
Sin referirse de manera directa a los casos señalados, sostuvo que las críticas forman parte de una reacción ante los cambios impulsados por el movimiento. “Es el costo natural de cambiar de raíz un sistema que durante décadas se sostuvo en la corrupción, la injusticia, los privilegios y los abusos”, añadió.
También defendió la continuidad del proyecto bajo la actual administración federal. “Y lo que hoy encabeza nuestra querida Presidenta Claudia Sheinbaum no es una simple continuidad: Es la consolidación de ese cambio en una etapa más técnica, más profunda y más estructural”, señaló.
En su mensaje, aludió a presiones externas e internas en medio de la polémica. “Por eso hay ruido. Por eso hay resistencias. Por eso hay presión desde fuera y golpeteo desde dentro”, escribió.
Además, planteó que el debate actual va más allá de un gobierno en turno. “Sabemos bien que lo que está en juego no es un gobierno. Es un modelo de país”, indicó.
El posicionamiento se da en un momento en que desde la oposición ha cobrado fuerza el señalamiento de “narcopartido” contra Morena, tras las acusaciones difundidas en Estados Unidos. De forma paralela, el partido realizó cambios en su dirigencia nacional, con la salida de Luisa María Alcalde y la llegada de Ariadna Montiel.



