La feria

Morena, libren a SLP de un cacicazgo

Lo mejor de que Morena acepte el regalo del PVEM y compita de tú a tú en San Luis Potosí contra su supuesto aliado sería que liberarían a las y los potosinos de un grupo familiar que pretende repartirse el poder entre ellos.

No pasa todos los días que los del negocio llamado PVEM hagan un regalo. Lo suyo lo suyo es cualquier cosa menos el desprendimiento. Y aun así, sucede que los Verdes le regalan a Morena la posibilidad de librar a San Luis Potosí de un clan que pretende un cacicazgo.

La antesala de las elecciones de 2027 ha llegado pronto. Para sorpresa de nadie, los verdes ya se destaparon. Quieren definir la candidatura de SLP. Dicen tener “perfiles altamente competitivos”, y que si los guindas saben contar, vayan restando una gubernatura.

El contexto es conocido. Hay en SLP una familia que desde que se decían perredistas se apoderó de ayuntamientos, y que ahora con el pretexto de que no militan en Morena, cobijados en las siglas verdes, creen que el nepotismo es un adorno.

Ante esa intentona, que la presidenta del PVEM formalizó el lunes, Morena tiene la oportunidad de demostrar que el obradorismo es más que un conjunto de frases hechas, que los principios no están de adorno, y que los patos no deben tirarle a las escopetas.

Los del PVEM ya se sienten codueños de San Luis Potosí. ¿Los de Morena se van a dejar imponer condiciones por una familia que pretende perpetuarse y por un partido cuyo oportunismo ha rebajado el nivel de la política una y otra vez?

La consolidación del nuevo régimen pasa por retomar decididamente los principios, dicen unos en Morena; no, aún son tiempos de pragmatismo puro y duro, sostienen otros. En esa dialéctica, aceptar el chantaje del PVEM daría puntos al segundo bando.

Qué significativo sería escribir en el futuro que antes de cumplir nueve años en el poder, Morena cedió a la extorsión de unos arribistas que, sin haber siquiera apoyado la candidatura presidencial del líder en 2018, ya se sentían en condiciones de manotear.

Sin imaginar crónicas del mañana, qué mensaje enviaría Morena si le da frío competirle al PVEM. ¿El partido del “humanismo mexicano” no le puede ganar a quien nunca ha tenido tres gubernaturas juntas? ¿Prohibieron las tribus pero no los cacicazgos familiares?

Juraron empadronar un ejército de 10 millones de incondicionales… presumen la alta popularidad de la presidenta… dicen que la oposición está moralmente derrotada… ¿y se van a hacer ojo de hormiga si el PVEM dice este o aquel estado es mío?

Lo mejor de que Morena acepte el regalo del PVEM y compita de tú a tú en San Luis Potosí contra su supuesto aliado sería que liberarían a las y los potosinos de un grupo familiar que pretende repartirse el poder entre ellos.

Sería un gran mensaje para la ciudadanía de ese estado y del país. El discurso antinepotista que la presidenta Claudia Sheinbaum ha promovido se llenaría de sustancia. Mejor dar la batalla en defensa de ese principio, que resignarse a que quienes lo resisten se impongan.

Es tiempo de definiciones, ha dicho la presidenta; en ese sentido: ¿cómo quiere Morena que sea el mañana, que se parezca a una nación donde la igualdad de oportunidades sea real, o a una donde se simule la competencia mientras una familia se reparte los cargos?

Quienes ganen en las elecciones de 2027 acompañarán a la presidenta lo que resta del sexenio y la trascenderán. ¿A qué compañeros quiere en los estados de aquí a 2030, y cuánto de la sucesión presidencial se le deshilvana si desde ahora se le rebelan?

Las y los potosinos merecen una o un buen candidato de Morena. Y que gane la ciudadanía con las opciones, no con el acuerdo cupular y nepotista.

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