La feria

México 86, EU, ‘narcogobernadores’ y CNTE… México 26, EU, ‘narcogob…'

Ese es el error principal de los muchos en que incurre la carta del miércoles de ‘El Peje’. Creer que el gabinete de Trump no obedece o mal aconseja a Trump. En fin, no vale ni la pena seguirle la corriente al ex.

El 24 de mayo de 1986 el diario La Jornada puso al centro de su portada una fotografía de Antonio Toledo Corro y Rodolfo Félix Valdés. La imagen es de Arturo Guerra y el título dice: “De gobernador a gobernador”. El primero, de Sinaloa; de Sonora el segundo. Ambos, ese mes, señalados en Estados Unidos como políticos ligados al narco. Dos mundiales de distancia y sorprendentes paralelismos.

Revisé en la hemeroteca de la Biblioteca de México –lugar fuera de serie para leer, trabajar o simplemente convivir– la segunda quincena de mayo de hace 40 años. El ánimo futbolero estaba a tope, la confrontación con Estados Unidos también, y ni qué decir la crispación social por la falta de respuestas de un gobierno en medio de una atroz crisis económica –el aumento al mínimo, 25%, la inflación, 105%–.

La CNTE se rebelaba: no aceptaría que se cancelaran clases. La SEP, ahí sí a diferencia de la actual, reiteraba: el secretario Miguel González Avelar declaró: lo he dicho 500 veces, calendario completo. Y otros grupos se movilizaban con justos reclamos luego del más atroz de los terremotos: “No queremos goles, queremos frijoles”, “no queremos mundial, queremos aumento salarial”, “que el gobierno entienda, primero es la vivienda” (leer a Raúl Romero, “México 2026, las protestas detrás del Mundial”. La Jornada, 01/06/26).

525 campesinos asesinados en el sexenio, reclamos por la eventual desaparición de Conasupo (normal en el sexenio de privatizaciones y adelgazamiento institucional), reclamos por alza de precios, y sindicatos (como el de Fundidora, Monterrey) que ante el temor de perder empleos amenazaban con tomar los estadios, eran la tónica de la cobertura de La Jornada, junto con, desde luego, el narco y EU.

Sin duda el tema álgido de esa quincena fue la dura confrontación de Washington, sus representantes y sus medios de comunicación, contra la clase política mexicana e incluso la prensa: justo cuando ya se iba de México, el embajador John Gavin dijo al despedirse que la prensa nacional mentía por dinero. Y Reagan, el Congreso de EU y los medios tenían a De la Madrid y a gobernadores del PRI en la mira.

El viernes 16 de mayo La Jornada titulaba así su primera plana: “Las relaciones México-EU, en uno de los momentos más difíciles”. El sumario exponía: “Acto intervencionista y arbitrario, dice el PRI; la soberanía nacional no está ni a discusión ni en venta: González Pedrero”, etcétera. El asesinato del agente de la DEA Camarena Salazar, un año atrás, seguía sacudiendo la diplomacia bilateral.

“Es la hora nuevamente de pegarle a México en Washington”, escribió en ese diario Jorge G. Castañeda. “Pero esta vez las consecuencias de la intimidación pública por Estados Unidos de su vecino sureño puede crear problemas mayores”.

Parte de la vulnerabilidad del país de entonces era el enorme peso de la deuda exterior y los costos sociales de seguir apretando el cinturón en casa para cumplir los compromisos adquiridos fuera. Esa coyuntura fue aprovechada en Estados Unidos. Otra vez Castañeda:

“México vive lo peor de ambos mundos. Por un lado, sigue pagando intereses. Por el otro, Estados Unidos está actuando como si estuviera imponiendo represalias por medidas drásticas mexicanas que de hecho aún no se han tomado. Hace más de un mes que la sección de visas de la embajada americana en la Ciudad de México está cerrada. Alegándose la ausencia de condiciones de seguridad adecuadas. Para muchos mexicanos el efecto de estas restricciones es devastador”.

En el diagnóstico de Castañeda, que 14 años después sería canciller, en EU había desorden y cada agencia competía por golpear a México, lo que dificultaba a nuestro país dar una respuesta a filtraciones, declaraciones e insinuaciones de toda calaña.

Ese es el error principal de los muchos en que incurre la carta del miércoles de El Peje. Creer que el gabinete de Trump no obedece o mal aconseja a Trump. En fin, no vale ni la pena seguirle la corriente al ex.

Cuán iguales 40 años después; vaya, hasta Clara Brugada ya andaba, desde San Miguel Teotongo y vía la Conamup, reclamando vivienda. Activista entonces, activista –para nada gobernante– hoy. Casi todo igualito.

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