Coordenadas

El trimestre que sostuvo el crecimiento

El segundo trimestre sostuvo el crecimiento. Del aumento neto del PIB entre el tercer trimestre de 2024 y el segundo de 2026, cuatro quintas partes ocurrieron en esos últimos tres meses.

La economía mexicana creció 1.2 por ciento anual en el primer semestre, de acuerdo con las cifras desestacionalizadas del INEGI.

Detrás de esa cifra, sin embargo, hay dos trimestres completamente diferentes: una caída trimestral de 0.3 por ciento entre enero y marzo, y un avance de 1.4 por ciento entre abril y junio, el mayor desde comienzos de 2022.

El segundo trimestre sostuvo el crecimiento. Del aumento neto del PIB entre el tercer trimestre de 2024 y el segundo de 2026, cuatro quintas partes ocurrieron en esos últimos tres meses. En los seis trimestres anteriores, el avance acumulado había sido de apenas 0.4 por ciento.


Vale la pena, entonces, mirar qué sucedió. El reporte de oferta y demanda global que el INEGI publicó el viernes permite una aproximación.

El cambio más visible estuvo en el consumo de los hogares y en la inversión. El consumo privado pasó de caer 0.7 por ciento en el primer trimestre a crecer 0.9 en el segundo. La inversión fija pasó de una contracción de 0.9 por ciento a un avance de 4.3. El consumo de gobierno, en cambio, mantuvo un crecimiento cercano a 1 por ciento en ambos periodos.

Traducido a aportaciones al crecimiento, con cálculos propios sobre las series del INEGI, el consumo privado pasó de restar alrededor de medio punto porcentual al PIB a sumar 0.6. La inversión fija pasó de restar 0.2 puntos a aportar cerca de uno. El consumo de gobierno contribuyó aproximadamente una décima en cada trimestre.

En conjunto, el consumo y la inversión fija, que integran la demanda interna final, pasaron de restar alrededor de 0.6 puntos a aportar 1.7. Son contribuciones contables aproximadas, porque las series se ajustan por estacionalidad de manera independiente. El resto, que incluye comercio exterior, existencias y discrepancia estadística, restó cerca de 0.3 puntos.

La recuperación del gasto interno fue, por tanto, el origen del repunte. Dentro de ella destaca la inversión, con su mayor alza trimestral desde principios de 2023.

Pero hay matices. Pese al salto de abril-junio, la inversión fija total todavía se encuentra 4.9 por ciento por debajo del máximo alcanzado a comienzos de 2024. Y en la comparación anual el ritmo es desigual: la inversión privada creció 1.9 por ciento, tras siete trimestres de caídas, y la pública 14.7, sobre una base baja.

El consumo privado, por su parte, apenas superó el nivel del cierre de 2025. Su recuperación trimestral convive con una desaceleración anual: pasó de crecer 3.8 por ciento en el cuarto trimestre del año pasado a 2.1 por ciento en el segundo de este año.

Las exportaciones fueron, con mucho, el componente más dinámico de la demanda: aumentaron 9.3 por ciento respecto al trimestre anterior. Pero no todo el valor de lo exportado corresponde a producción realizada en México.

Banco Base calcula que el equipo de cómputo explicó poco más de tres cuartas partes del aumento de las exportaciones de mercancías entre enero y mayo. Su fabricación utiliza insumos importados de alto valor, que se ensamblan aquí para su venta al exterior.

El auge exportador de esa industria tiene, por ello, un elevado contenido importado. Su crecimiento no se traduce en la misma proporción en valor agregado nacional. El reto es ampliar la participación de proveedores y procesos productivos mexicanos en esas cadenas.

En la comparación anual, con cifras originales, el INEGI reporta que las exportaciones aportaron 6.1 puntos al crecimiento del PIB y las importaciones restaron 6.5. Ese saldo contable tampoco mide el valor agregado de las exportaciones: una parte de las compras al exterior abastece al consumo y a la inversión internos.

El mismo reporte trae otro dato que ayuda a leer el momento. El ahorro interno llegó a 21.6 por ciento del PIB en el segundo trimestre, frente a 18.9 por ciento un año antes. Quedó cerca de la inversión fija, que equivale a 21.8 por ciento del PIB a precios corrientes.

Ese aumento no demuestra que las empresas dispongan de crédito suficiente o de financiamiento en condiciones adecuadas. Abre otra pregunta: qué hace falta para convertir el ahorro en una recuperación sostenida de la inversión.

La capacidad del sector público para acompañar ese proceso también importa. En su trayectoria fiscal de mediano plazo, Hacienda prevé que la inversión física pase de 2.6 por ciento del PIB en 2027 a 1.8 por ciento en 2028. De cumplirse esa proyección, el esfuerzo para sostener la inversión dependerá en mayor medida del sector privado.

El segundo semestre dirá si lo ocurrido en el periodo abril-junio fue un cambio de tendencia o un rebote. Mañana, con el indicador oportuno de la actividad económica de agosto que difundirá el INEGI, tendremos una nueva señal.

El segundo trimestre recuperó el terreno perdido al comenzar el año. Pero el consumo apenas superó su nivel de fines de 2025 y la inversión sigue por debajo de su máximo.

Para hablar de un cambio de tendencia harán falta varios trimestres más.

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