Magnate y presidente: Donald Trump y los posibles conflictos de interés

La fortuna de Donald Trump, hecha con sus negocios inmobiliarios, podría ser un dolor de cabeza para el presidente
La fortuna de Donald Trump, hecha con sus negocios inmobiliarios, podría ser un dolor de cabeza para el presidente

Magnate y presidente: Donald Trump y los posibles conflictos de interés

Una riqueza ¿conflictiva?La fortuna de Donald Trump, hecha con sus negocios inmobiliarios, podría ser un dolor de cabeza para el presidente
AFP
2016-11-11 |12:13 Hrs.Actualización12:22 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque una vez que se instale en la Casa Blanca, Trump tendrá que cuidar muy bien qué hace con sus negocios

Líder de un imperio de negocios y presidente de Estados Unidos, el verdadero sueño americano, ¿cierto?

Quizá sí, quizá no. Combinar esos dos roles representará para Donald Trump el desafío de enfrentar conflictos de interés en una escala sin precedentes en la historia política estadounidense. Terrific.

El empresario, que el martes se convirtió en el futuro presidente de EU, hizo su fortuna al construir una red de hoteles, edificios de empresas y apartamentos de lujo al frente de la Organización Trump. Su imperio de bienes raíces está ubicado fundamentalmente en Estados Unidos,  pero también se extiende países como Corea del Sur y Turquía. Por eso, administrar como presidente las relaciones políticas con esos dos aliados estadounidenses presenta una curiosa mezcla de objetivos cruzados.

La Organización Trump no negocia acciones en la bolsa de valores, y por lo tanto la mayoría de sus actividades está blindadas de auditorías; sin embargo, la prensa estadounidense ha reportado relaciones financieras con personas próximas al presidente de Rusia, Vladimir Putin, un país que se considera políticamente contrario a Estados Unidos.

"Para que quede registrado, tengo CERO inversiones en Rusia", expresó Trump en la red social Twitter en julio pasado.

Pero el potencial de conflictos de interés con sus negocios no se limitan para Trump a países como Rusia. De acuerdo con The Wall Street Journal, desde 1998 Trump ya recibió alrededor de 2,500 millones de dólares del Deutsche Bank.

En la actualidad, reguladores estadounidenses están en negociaciones con ese banco alemán por la aplicación de una multimillonaria multa a raíz de su papel en la crisis financiera de 2008.

Así, esta situación genera cuestionamientos sobre cómo reaccionará la administración de Trump si hereda el caso, o si los intereses comerciales del nuevo presidente serán considerados en la ecuación.

SIN PRECEDENTES

Las acusaciones por conflicto de intereses no son una cosa nueva en la política estadounidense.

Estas denuncias mancharon el gobierno de George W Bush, cuyo vicepresidente Dick Cheney, hasta 2000, había sido líder de la empresa de logística y servicios petroleros Halliburton, firma que más tarde ganaría fortunas con contratos en Iraq.

Pero el problema toma otra dimensión con Trump, ya que su nombre está inevitablemente ligado a su imperio de negocios.

"No tiene precedentes en la historia de Estados Unidos en parte porque no sabemos la naturaleza de muchos nudos financieros", dijo Kathleen Clark, profesora de derecho en la Universidad Washington, de Saint Louis.

En su visión, un punto particularmente crítico en el conflicto ético es que Trump financió su empresa mediante deudas.

"No sabemos a quién le debe dinero. En alguna forma, deber dinero es un contacto financiero mucho más significativo que una inversión", apuntó.

En parte quizá porque pocos creían que podía terminar en el Salón Oval de la Casa Blanca, pero también quizá porque las leyes estadounidenses en esta materia son flexibles cuando se refieren al presidente.

¿APARTARSE DE LOS NEGOCIOS?

Bajo la normativa vigente de EU, los integrantes no electos de la administración estadounidense enfrentan severas restricciones en sus actividades de negocios, pero esas reglas no se aplican al presidente ni al vicepresidente.

Aunque la Constitución prohíbe a cualquier político aceptar fondos de un gobierno extranjero, no existe cualquier prohibición a hacer negocios con asociados privados en el extranjero.

Durante la campaña electoral Trump prometió poner todos sus negocios en un "trust" que le impediría tener cualquier relación con las actividades de sus empresas.

Sin embargo, añadió que pondría el imperio bajo control de sus tres hijos,que ya son vicepresidentes ejecutivos de la Organización Trump.

¿Pero será eso suficiente realmente para separar al presidente Trump de su imperio de negocios?

"No vamos a discutir esas cosas. Créanme. Como saben, es un empleo a tiempo completo. Él no precisará preocuparse por los negocios", dijo su hijo Donald Trump Jr. en septiembre pasado, en plena campaña electoral.