Un día después de presentar su Segundo Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que exista una confrontación con Andrés Manuel López Obrador y negó que la salida temporal de Rubén Rocha Moya del gobierno de Sinaloa haya generado una división interna en Morena.
Durante su conferencia mañanera, Sheinbaum aseguró que López Obrador ha mantenido una actitud respetuosa hacia su administración y sostuvo que, desde que dejó la Presidencia, nunca la ha llamado para darle instrucciones sobre las decisiones de gobierno.
“No ha habido una sola llamada que me haya dicho ‘haz esto haz aquello’”, afirmó.
La mandataria también rechazó las versiones sobre una supuesta disputa entre “obradoristas y claudistas” y consideró que ese planteamiento busca hacer creer que López Obrador continúa gobernando detrás de ella.
Sheinbaum calificó esa idea como “absolutamente absurda” y señaló que atribuirle al expresidente las decisiones de su gobierno parte de una visión “muy machista”, al considerar que implica asumir que una mujer no tiene capacidad para ejercer el poder por sí misma.
“Esta idea de qué detrás de la presidenta está gobernando López Obrador es una idea muy machista, de que las mujeres no tenemos ninguna posibilidad de saber gobernar”, sostuvo.
Respecto a la situación en Sinaloa y el caso de Rocha Moya, Sheinbaum rechazó que exista una pugna dentro de Morena relacionada con la definición de candidaturas o con el control político del movimiento.
Afirmó que en Morena las candidaturas se determinan mediante encuestas y sostuvo que ni siquiera López Obrador intervenía directamente en esas decisiones.
“En Morena, los candidatos los pone el pueblo porque lo ponen las encuestas”, señaló.
La presidenta acusó a sus adversarios de intentar promover la idea de una división para debilitar a Morena, pero aseguró que esa estrategia no tendrá éxito.
Sheinbaum atribuyó además los niveles de aprobación de su gobierno a que, dijo, su administración ha mantenido los principios con los que llegó al poder y ha cumplido los compromisos asumidos durante la campaña.
Entre esos principios mencionó “no robar, no mentir y no traicionar al pueblo”, así como la búsqueda de una “prosperidad compartida” y la prioridad hacia los sectores más pobres.
