Cinco atletas indígenas mexicanos hicieron historia en la edición 23 del Maratón de la Gran Muralla China al conseguir cinco medallas en una de las competencias más exigentes del mundo. La delegación nacional obtuvo dos oros, dos platas y un bronce en las categorías de 21 y 42 kilómetros.
La competencia se realizó en Huangyaguan, en Tianjin, una de las zonas más emblemáticas de la Gran Muralla China, donde más de 2 mil corredores de más de 60 países enfrentaron un recorrido extremo con 5 mil 164 escalones, además de pronunciadas subidas y bajadas.
Los mexicanos que subieron al podio fueron Sabina, Mario y Antonio Ramírez Hernández, originarios del pueblo rarámuri de Chihuahua, así como Miriam y Balbina, pertenecientes a la comunidad mixteca. Todos destacaron en distintas categorías de la competencia.
Antonio Ramírez Hernández, ganador del primer lugar en los 42 kilómetros varonil, explicó que correr forma parte de la herencia cultural de su comunidad. “Nacimos corriendo. Desde que éramos chiquitos echábamos trote, ya fuera detrás de los animales o simplemente jugando. Es una herencia que nos han dejado nuestros padres y abuelos”, relató.
El corredor rarámuri, originario de la Sierra Tarahumara, contó que tuvo que dejar de lado sus tradicionales huaraches de suela de llanta para utilizar tenis especiales debido a que gran parte del recorrido se realizó sobre asfalto.
Tras la competencia, los atletas mexicanos fueron recibidos en la embajada de México en China, donde celebraron el triunfo que puso nuevamente en alto el nombre del país y de los pueblos originarios mexicanos en una de las carreras más icónicas del mundo.



