La muerte el pasado domingo 23 de febrero Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’ —fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más poderosos del mundo—, es el mayor golpe de las fuerzas de seguridad mexicanas a los cárteles desde la captura hace una década de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, exlíder del Cártel de Sinaloa y actualmente sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos.
Nadie duda del impacto simbólico y político de esta operación, que llega en medio de las enormes presiones del presidente estadounidense Donald Trump para que México dé resultados en materia de seguridad. Tampoco se duda del golpe que supone para la organización criminal mexicana en mayor crecimiento.
Pero todavía no está claro si la desaparición de ‘El Mencho’ implicará una reducción de la violencia en México o, por el contrario, el aumento de la misma por posibles luchas internas dentro del CJNG, o por un giro hacia ataques más fuertes contra autoridades o civiles.
De momento, la reacción inmediata del cártel ha sido la venganza, con más de 250 bloqueos de carreteras en 20 estados, incendios de establecimientos y una enorme movilización de sus integrantes, que han paralizado actividades y sembrado el pánico, sobre todo en Jalisco.
Se ordenó el despliegue de fuerzas federales por todo el país, e incluso Guatemala reforzó la vigilancia en su frontera con México.
Según Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA, el operativo manda “un mensaje fuerte a la administración de Donald Trump, de que (los mexicanos) sí están luchando fuertemente y en una manera eficaz” contra los cárteles, máxime porque, de acuerdo al exagente estadounidense, “la mayor parte de la información vino de parte de las Fuerzas Armadas mexicanas y todo el crédito va a México”.
El CJNG está presente en al menos 21 de los 32 estados de México y, según la DEA, sus actividades se extienden a casi todo el territorio estadounidense.
Pero además tiene presencia en casi todos los continentes, con lo que los efectos de la muerte de su líder, que no tenía un sucesor claro, previsiblemente se dejarán sentir dentro y fuera de México.
“‘El Mencho’ controlaba todo. Era como un dictador de un país... estaba al tanto de todo”, explicó Vigil.
Con su desaparición podría frenarse el enorme crecimiento protagonizado por el CJNG luego del debilitamiento y las divisiones de su principal enemigo, el Cártel de Sinaloa, desencadenadas tras la detención de varios de los hijos de El Chapo y de Ismael ‘El Mayo’ Zambada, otro de sus fundadores. Una de las dudas es si el CJNG se dividirá o podrá seguir operando unido.
Para Vigil, México debía aprovechar este momento de debilidad y lanzar un “asalto frontal, pero eficaz, basado en inteligencia” contra la organización, que podría perder gran parte de su poder criminal.
“Esta es una oportunidad muy grande para México y los Estados Unidos si trabajan en combinación”, aseguró.
David Saucedo, un experto mexicano en seguridad, consideró que, si el mando del cártel lo mantienen familiares del ‘El Mencho’, los actos de venganza como los del domingo podrían alargarse más que si son las comandancias locales las que toman el control, las cuales previsiblemente optarían por pasar la página cuanto antes y seguir con sus operaciones.
Pero el mayor miedo, según Saucedo, es que haya un giro hacia los ataques indiscriminados a autoridades o a la población.
El CJNG podría tomar “la determinación de lanzar ataques de narcoterrorismo... y que se genere un escenario similar al que se vivió en Colombia en la década” de 1990, un combate frontal al gobierno “con coches bomba, con magnicidios, con ataques a aeronaves”.
