La feria

AICM y Uber, una tras otra

Tras años de ser presas de taxis caros, malos e insuficientes, la alternativa de Uber y similares dieron un respiro a usuarios que ahora la Federación quiere asfixiar de nuevo.

Les tengo noticias. Fui al Benito Juárez. Prepárense para lo peor: el gobierno no entiende que no entiende el concepto de movilidad. La bienvenida a los visitantes en el Mundial serán largas y exasperantes filas, y más caos vial (y de lo kitsch de todo, de eso ni hablar).

Primero pongámonos de acuerdo en algo: orden y progreso. Es decir, por supuesto que no está bien el despelote, sobre todo en Llegadas de la T2, que se hace cuando unos esperan chofer o familiar, otros un auto de plataforma, y unos más imploran que su taxi pueda moverse.

Ese caos es el nudo de la cuestión. Cómo hacer funcional el evacuar las oleadas que arriban. Tras años de ser presas de taxis caros, malos e insuficientes, la alternativa de Uber y similares dieron un respiro a usuarios que ahora la Federación quiere asfixiar de nuevo.


Particularmente desde el arribo de Claudia Sheinbaum, el régimen que se supone que iba a liberarnos de poderes fácticos decidió premiar a los taxis del aeropuerto (de CDMX o de GDL) y expulsar a Uber (que es el que más entra a esas terminales).

Ante reclamos, el Ejecutivo ha decidido 1) redoblar la apuesta incrementando la presencia de Guardia Nacional y las detenciones de autos y choferes de plataforma; 2) simular al establecer bahías para abordar Uber, y 3) cerrar los ojos a la ilegalidad de lo primero y lo irresponsablemente chafa de lo segundo.

Sobre lo primero: este miércoles en la T1 había grúas desplegadas a lo largo de la zona de llegadas. Estaban listas para remover los autos que la Guardia Nacional detuviera. Según me cuentan, desde la semana pasada se incrementaron los operativos contra Uber. Todo esto sin decir que los dos estacionamientos de esa zona estaban cerrados antier por “la manita de gato” que se le da al AICM.

Las grúas como grotesco mensaje: chofer, ni se te ocurra levantar pasaje porque sesenta mil pesos de multas, y semanas sin poder usar tu auto es lo que te espera. ¿Y quién entrega el vehículo a la grúa? Quienes deberían combatir criminales y proteger madres buscadoras.

Así que quien crea que el gobierno entraría en razón y en la inminencia del Mundial preferirían el caos existente a generar más problemas, subestimó la incapacidad de la administración que prefiere que la Guardia Nacional persiga choferes a asaltantes en carreteras.

Sobre lo segundo: el argumento del AICM es que ya dispuso de dos bahías, una por cada terminal, para Uber. Sí, UNA. Y qué UNA en sendas terminales. Para acabar pronto: ¿cuántos vehículos caben simultáneamente en cada bahía? Tres. 1-2-3.

Repito. El tema no es –como han argumentado tramposamente– que uno no quiera caminar 15 minutos desde la llegada internacional de la T1 hasta la estación del Metro Terminal Aérea para a escasos pasos tomar Uber. Es que al llegar ahí habrá un nuevo despelote.

La bahía que genialmente diseñaron es para tres autos, y los que esperen colapsarán aún más Bulevar Puerto Aéreo; porque si hoy los autos que son solicitados se distribuyen a lo largo de los cientos de metros entre la puerta Uno y la, digamos, Siete de la T1, ahora agregarán una fila a una vía primaria que no necesitaba más carga. Y para más INRI, para retornar hacia Churubusco, por ejemplo, habrán de dar la vuelta por detrás de los hoteles del Peñón: suerte de noche ahí.

En la T2 se caminan ocho minutos desde la puerta 4 de llegadas hasta la bahía, ubicada en Fuerza Aérea Mexicana, un bulevar que tiene un carril confinado para el Metrobús que va a Metro Hidalgo: en los dos carriles restantes se acomodarán los Ubers que esperen a entrar, otra vez, en uno de los tres espacios habilitados para recoger pasaje. Tres.

¿Meses y meses de discutir cómo conciliar entre taxis abusivos y Ubers que “no cumplen con la ley” (las comillas son porque hay una suspensión judicial que protege a quienes cobren por trasladar personas desde el AICM sin ser “taxi autorizado”) para llegar a unas bahías que son más pequeñas que la de la Torre Mayor?

Se ha querido decir que los que prefieren Uber es porque no quieren caminar a las bahías, se desliza que resistimos aquí lo que en el extranjero no, donde también hay que ir a paraderos designados.

No, no es que uno prefiera Uber por Uber mismo en vez de pagar los exorbitantes costos de los abusivos taxis de siempre –y no se diga esperar beatíficamente en largas filas porque las compañías autorizadas se quedan sin unidades. Es que este gobierno se muestra una vez más de crear soluciones de mínima racionalidad, donde todos pongamos algo.

El AICM era un caos, lograrán que sea uno aún mayor.

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