Coordenadas

Tiene usted razón, embajador Greer

Tiene usted razón, embajador Greer. Estados Unidos debería ocuparse de reducir los déficits comerciales que más rápido han venido creciendo recientemente. Solo hay un detalle. Ese no es el caso de México

Tiene usted razón, embajador Greer. Estados Unidos debería ocuparse de reducir los déficits comerciales que más rápido han venido creciendo recientemente. Solo hay un detalle. Ese no es el caso de México.

Veamos los números del propio Buró del Censo de Estados Unidos.

En 2025, el primer año de la segunda administración del presidente Trump, el déficit con México creció 17 por ciento. El de Vietnam, 45 por ciento. El de Taiwán, 99 por ciento —y eso tras haberse triplicado desde 2022. Prácticamente se duplicó en un solo año, impulsado por las compras masivas de equipo de cómputo para inteligencia artificial.

En 2026 el contraste se vuelve demoledor. En los primeros cuatro meses del año, con cifras comparables del Censo, el déficit con México se redujo 1.7 por ciento frente al mismo periodo de 2025, a 60 mil 100 millones de dólares. El de Vietnam creció 40 por ciento, a 70 mil 100 millones. Y el de Taiwán aumentó 124 por ciento —más del doble— para llegar a 71 mil 500 millones.

Es decir: de los tres, el único déficit que está bajando este año es, precisamente, el que Washington quiere castigar. Y tanto Taiwán como Vietnam ya rebasan a México en el acumulado del año.

El dato simbólico ya ocurrió, de hecho: medido en los doce meses que terminaron en mayo, Vietnam desplazó a México como el mayor déficit bilateral de Estados Unidos, con 203 mil 900 millones de dólares contra 199 mil 200 millones, según el comité económico del Congreso estadounidense con datos del Censo.

Mientras tanto, embajador Greer, usted declaraba esta semana en el Aspen Security Forum que tiene “un mandato del presidente” para imponerle a México “aranceles, cuotas o lo que sea” con tal de controlar el déficit bilateral.

Si pone atención, embajador, los desequilibrios que crecen a doble y triple velocidad están en el Pacífico, no detrás del Río Bravo.

Esta historia ya la vimos. Desde 2018, los aranceles a China redujeron a la mitad el déficit con ese país. Pero el déficit total de Estados Unidos no bajó: en 2025 fue de 901 mil 500 millones de dólares, casi idéntico al de 2024.

El desequilibrio no se corrigió sino que emigró a Vietnam, a Taiwán, a Tailandia y a India. Los aranceles cambiaron el nombre del acreedor, no el tamaño de la deuda. La razón es de manual: mientras Estados Unidos gaste más de lo que ahorra, con un déficit fiscal que ronda 6 por ciento del PIB, su déficit comercial agregado seguirá ahí, sin importar contra qué socio se dirija la artillería.

Hay, además, una diferencia de fondo entre esos déficits que usted conoce perfectamente y creo que prefiere no subrayar.

De acuerdo con un análisis del CSIS, 74 centavos de cada dólar de manufacturas que México exporta a Estados Unidos tienen origen norteamericano, por el contenido de insumos estadounidenses y canadienses incorporado en la producción regional.

En 2025, por cada dólar que Estados Unidos exportó a México, importó 1.58 dólares. Con Vietnam, la proporción fue de 12.4 a uno. En Norteamérica hay coproducción; con esos países de Asia lo que hay es abastecimiento de una sola vía.

De modo que si el objetivo genuino es controlar los déficits que más crecen, la aritmética sugiere exactamente lo contrario de lo que plantea en su exposición: conviene que aumente el comercio con México —que arrastra consigo exportaciones e insumos estadounidenses y que, de hecho, ya está corrigiendo el desequilibrio— y que se reduzca la dependencia de Taiwán y Vietnam, donde cada dólar importado regresa muy poco a las fábricas de Estados Unidos.

No creo que su intención sea que aumente el déficit comercial total de Estados Unidos, usted es un funcionario muy honesto y claro, pero eso es lo que produciría una restricción del comercio en Norteamérica: encarecería los insumos de la industria estadounidense, restaría competitividad a la plataforma regional e incentivaría aún más la importación de productos provenientes de Asia.

México llega a la tercera ronda formal de negociación para la revisión del T-MEC, la próxima semana en la Ciudad de México, con una posición incómoda pero con el mejor argumento disponible: los datos del propio gobierno estadounidense.

Así que sí, embajador Greer, tiene usted toda la razón: hay déficits comerciales creciendo a un ritmo alarmante para su país.

Pero no están al sur; están al otro lado del Pacífico. Al sur lo que hay es una oportunidad para las exportaciones estadounidenses. Basta con que les pregunte a sus empresas: allí tendrá la respuesta.

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