Coordenadas

Medio Oriente ya le puso precio al miedo

El dato más visible es el petróleo. El más importante puede ser otro: cuánto cuesta ya navegar por la zona.

Lo que ocurrió este fin de semana en Medio Oriente cambió la percepción del riesgo.

Hasta el viernes, los mercados descontaban una tensión creciente entre EU, Israel e Irán. Desde la madrugada del sábado, en cambio, empezaron a poner precio a un conflicto que amenaza rutas, seguros, fletes y expectativas de inflación.

El dato más visible es el petróleo. El más importante puede ser otro: cuánto cuesta ya navegar por la zona.


El Brent había cerrado el viernes en 72.48 dólares por barril. En operaciones extrabursátiles del domingo por la tarde se negoció hasta 8-10 por ciento arriba, cerca de 80 dólares.

En la apertura formal del lunes en Asia, el contrato se moderó hacia 76 dólares, pero el mensaje inicial ya estaba dado. Barclays elevó su pronóstico de 80 a 100 dólares por barril; ING ve un rango inmediato de 80-90, con riesgo de 100 y hasta 140 en un escenario extremo. No es un ajuste menor: es la admisión de que el mercado dejó de discutir si había prima de riesgo y empezó a discutir cuánto durará.

El punto crítico sigue siendo el Estrecho de Ormuz. Por ahí pasa alrededor de una quinta parte del petróleo mundial. La Guardia Revolucionaria iraní ya emitió avisos por radio indicando que ningún buque puede cruzar, y medios estatales confirmaron el cierre.

Un funcionario de la UE matizó que Irán no lo ha formalizado internacionalmente. El estatus jurídico sigue en disputa, pero el efecto operativo es contundente: cientos de embarcaciones inmóviles, traders suspendiendo embarques y armadores que simplemente ya no quieren cruzar. Cuando el tráfico no se cancela en derecho pero se frena en los hechos, el shock ya empezó.

Eso explica por qué el indicador clave no es sólo el barril. Según la consultora Marsh, las primas de seguro de casco para el Golfo podrían al menos duplicarse, pasando de 0.25 a 0.50 por ciento del valor asegurado del buque. Hapag-Lloyd ya anunció un recargo de guerra de 1,500 dólares por contenedor estándar a partir del 2 de marzo, mientras Maersk, CMA CGM y la propia Hapag-Lloyd, una gran compañía naviera, desvían rutas y suspenden cruces tanto por Ormuz como por el eje Suez-Bab el-Mandeb. El riesgo ya se volvió costo.

Ahí aparece una diferencia clave frente a otros episodios. No se requiere daño masivo a instalaciones para generar un golpe económico relevante. Basta con que se encarezcan el seguro, el flete y el tiempo de tránsito. Agencias internacionales han reportado más de 150 tanqueros fondeados fuera de Ormuz y más de 200 embarcaciones detenidas o buscando refugio. Esa imagen vale tanto como una gráfica del Brent.

Además, el problema no termina en Ormuz. La aseguradora ING advierte que, aunque Arabia Saudita y Emiratos pueden desviar algo de crudo por ductos, todavía quedarían expuestos unos 15 millones de barriles diarios entre crudo y refinados.

La OPEP+ aprobó este domingo un aumento de 206 mil barriles diarios para abril, por encima de lo esperado, pero como advirtió la agencia Rystad Energy: si el crudo no puede moverse por Ormuz, un incremento de producción no alivia nada. El cuello de botella no es el volumen: es el tránsito.

La pregunta para la economía global es si estamos ante un susto de días o ante un nuevo piso para la energía. La consultora Capital Economics advierte que un Brent en 100 dólares podría agregar entre 0.6 y 0.7 puntos porcentuales a la inflación mundial. Barclays sugirió no comprar de inmediato cualquier caída en las bolsas.

Trump dijo el domingo que Irán quiere negociar y que él aceptó hablar, lo cual ayudó a recortar el alza inicial del crudo. Pero una declaración no es un alto al fuego.

Para México, la lectura es mixta, pero no especialmente cómoda. Un petróleo más caro ayuda, en el margen, a los ingresos por exportación de crudo. Pero México sigue siendo el principal destino de las exportaciones estadounidenses de petrolíferos. Eso lo convierte en receptor directo de cualquier encarecimiento del crudo refinado, que termina filtrándose a gasolinas, transporte, inflación y al dilema fiscal del IEPS.

Y si el episodio se combina con mayor aversión global al riesgo, lo razonable sería esperar presión sobre el peso.

Tenemos que estar pendientes de una coyuntura que puede ser disruptiva a nivel global.

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