La confianza en el Instituto Nacional Electoral (INE) está pasando por su mayor grado de polarización política en lo que va del siglo, según revelan las encuestas.
El más reciente sondeo de El Financiero, realizado en septiembre y publicado el pasado 19 de octubre, arroja un nivel de confianza en el INE de 52 por ciento, y una desconfianza de 48 por ciento. Opinión dividida.
La polarización se observa en los niveles de confianza diferenciados que expresan los seguidores del partido Morena y los partidarios de la oposición.

Entre morenistas, la confianza en el INE alcanza 69 por ciento; entre oposicionistas, 39 por ciento. Son 30 puntos de diferencia que rebasan las brechas observadas desde el año 2000.
El Instituto Electoral ha tenido niveles de confianza ciudadana diferenciados por el partidismo: la confianza ha sido más alta entre las personas que son partidarias del partido gobernante y ligeramente más bajas entre partidarios de la oposición.
Para todo el periodo que va del año 2000 a 2026, la diferencia en los niveles de confianza en el Instituto Electoral entre esos dos grandes bloques de ciudadanos ha sido de 10 puntos, en promedio.
Una breve excepción a esto se vio en años recientes, cuando las diferencias en confianza entre ambos segmentos fue muy pequeña e incluso se llegó a revertir, dentro del márgen de error de los sondeos. De 2020 a 2025, los opositores expresaron una ligeramente mayor confianza, promediando 3 puntos más que los partidarios del partido en el poder.
Sin embargo, en 2026 la confianza en el INE registra la mayor brecha entre partidarios oficialistas y opositores en lo que va del siglo: ni más ni menos que 30 puntos de diferencia en los niveles de confianza, una brecha muy marcada.
No es el nivel de confianza históricamente más bajo que ha habido en el organismo que administra las elecciones nacionales, ya ha habido algunos momentos por debajo de 50 por ciento.
Pero sí es el momento de mayor polarización de la confianza visto hasta ahora, con los seguidores de los bloques oficialista y opositor moviéndose en sentidos opuestos, unos, los primeros, con un amplio apoyo al INE, y los otros, los segundos, con una alto nivel de desconfianza.
Esto no pinta bien a menos de un año de las elecciones federales.
ULISES BELTRÁN
Las encuestas en el país están de luto. Hace dos días falleció Ulises Beltrán Ugarte, doctor en Historia y distinguido encuestador. Ulises contribuyó a poner los cimientos de la profesión demoscópica desde la oficina de la Presidencia de la República en los sexenios de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, ampliándolos posteriormente a la academia y a la consultoría política.
Su visión sobre las metodologías de las encuestas y sobre los fenómenos de opinión pública que éstas buscan captar siempre fue muy interesante e iluminadora. Formó a distinguidos encuestólogos y profesionales de mi generación, y su legado ha trascendido a las nuevas y más jóvenes generaciones que continúan con sus proyectos.
Tuve la fortuna de coincidir con él en múltiples actividades de la profesión demoscópica y en diversos foros gremiales y académicos a lo largo de los años, así como de ver de primera mano el lanzamiento del Estudio Comparativo de Sistemas Electorales (CSES) en México bajo su liderazgo en 1997, un importante proyecto iniciado y promovido por la Universidad de Michigan, donde en ese mismo año obtuve el doctorado.
Ulises deja un gran vacío, pero también a muchos profesionales que lo tuvieron como mentor y jefe, quienes seguramente mantendrán su viva memoria entre la comunidad encuestadora. Descanse en paz.
