Las Encuestas

Marta Lagos: Latinobarómetro 30 años

En 1995 inició un proyecto que se antojaba muy complicado: realizar una encuesta comparativa como las que se hacían con frecuencia en Europa, como el Eurobarómetro, para conocer las opiniones y los puntos de vista de las sociedades latinoamericanas.

Cuando el electorado chileno salió a votar en el plebiscito de 1988, el mundo se llevó la sorpresa de algo que parecía muy poco probable: el triunfo del No. Pero una joven encuestadora ya lo había anticipado con sus sondeos.

Marta Lagos Cruz-Coke se formó como economista y ha sido parte de una familia intelectual y socialmente muy activa. Su padre fue fundador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso; su madre, una ferviente promotora cultural; su marido, un destacado profesor y diplomático. Y la lista de familiares continúa a las siguientes generaciones.

Marta ha ido experimentando en vida propia la transformación política de su país, Chile, así como la de América Latina en su conjunto.

En 1995 inició un proyecto que se antojaba muy complicado: realizar una encuesta comparativa como las que se hacían con frecuencia en Europa, como el Eurobarómetro, para conocer las opiniones y los puntos de vista de las sociedades latinoamericanas.

El estudio no sólo se pudo llevar a cabo de manera exitosa en nuestra región, sino que se repitió al año siguiente, y al siguiente, y así con regularidad, ya fuese de manera anual o bianual.

En 2025, el estudio Latinobarómetro cumplió 30 años, pero la nueva encuesta se realizó hasta 2026, por lo que la edición de este año es la que marca tres décadas de un estudio que se ha vuelto una referencia para la medición de la opinión pública en América Latina y el Caribe.

Marta Lagos ha sido el motor y la fuerza detrás de este ahora longevo y exitoso proyecto, que ha contado con la colaboración de intelectuales, académicos, diplomáticos, organismos internacionales, instituciones financieras y gobiernos, entre otros.

Marta cuenta que una de las preguntas más icónicas y representativas que se han incluido en las encuestas del Latinobarómetro desde sus inicios, relativa a la preferencia por la democracia, el autoritarismo o ninguno, fue planteada por Juan Linz y por Leonardo Morlino, célebres politólogos que, entre muchos otros, han contribuido al estudio.

Latinobarómetro. (Especial Nación321)

De hecho, otras preguntas y contenidos del cuestionario han sido resultado de la interacción, y de un formato tipo consejo, que Marta estableció desde temprano, con académicos, pero también con tomadores de decisiones de política pública.

El Latinobarómetro no es simplemente el reflejo de las curiosidades intelectuales de su fundadora, que son muchas y muy pertinentes, sino la conjunción de diversos intereses y puntos de vista desde diversas trincheras académicas, económicas, sociales, políticas y de gobierno.

Como encuestador en México, he notado que los datos de las encuestas de opinión suelen ser motivo de controversia y hasta de desdén.

No es el caso del Latinobarómetro en nuestro país, donde sus datos se toman como sólidas representaciones de la opinión de las y los mexicanos a lo largo del tiempo. Pueden cuestionarse, sí, como todo, pero la autoridad que se les da sobrepasa cualquier otro estudio demoscópico que se lleva a cabo de manera periódica y regular.

Estudios como el Latinobarómetro nos permiten vernos en una dimensión comparativa, apreciando cómo se sienten otras sociedades de América Latina y el Caribe.

También ha permitido vernos no como una sociedad estática, a través de un solo punto de observación en el tiempo, sino como una sociedad dinámica, que puede ir cambiando sus valoraciones, razonamientos y emociones.

En 1995, cuando inició el estudio, los miembros de la generación X de mayor edad alcanzaban como máximo los 30 años; en este 2026, los miembros de la gen X tienen 56 años en adelante, y es la generación Z la que alcanza hasta 30 años.

Además de ser una herramienta de medición de opiniones, el Latinobarómetro es un instrumento que va dejando registro del cambio generacional.

Al ver los datos del Latinobarómetro, uno puede ver una sociedad en movimiento, plural, cuyos sueños y exigencias son materia prima para la toma de decisiones económicas y políticas, pero también el espejo de quiénes somos y cómo vamos cambiando.

Para quien escribe, los datos del Latinobarómetro también son el esfuerzo colectivo de donantes, intelectuales, empresas de investigación demoscópica y colaboradores, y, sobre todo, de la tenacidad de alguien como Marta Lagos, que ha mantenido la navegación del proyecto en marcha, tanto en viajes con buen clima como en situaciones tormentosas.

Quisiera con esto hacer un reconocimiento a la labor de Marta a lo largo de todos estos años, y felicitarla por los 30 años de su visión hecha realidad.

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