Por qué no creemos que Trump dejará sus negocios por la presidencia de EU

El presidente electo de EU dijo que no quiere conflictos de interés en su administración
El presidente electo de EU dijo que no quiere conflictos de interés en su administración

Por qué no creemos que Trump dejará sus negocios por la presidencia de EU

'America' primero.El presidente electo de EU dijo que no quiere conflictos de interés en su administración
AFP
2016-11-30 |10:28 Hrs.Actualización10:28 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque Trump jamás ha vivido de algo que no sean sus negocios

Donald Trump creó su popularidad e imperio inmobiliario internacional con base en sus empresas... y ahora dice que las dejará por cuatro años. ¿Le creemos?

Las dos caras, de presidente electo y de magnate, plantean desde su victoria presidencial el 8 de noviembre el punto crucial de eventuales conflictos de interés que acechan al millonario.

Este miércoles, Trump anunció que se aislará de sus empresas durante el tiempo que esté en la Casa Blanca (al menos hasta 2020) con el fin de evitar conflictos de interés. El presidente electo de Estados Unidos informó que ofrecerá una rueda de prensa en Nueva York el próximo 15 de diciembre, en la delineará su plan para hacer a un lado sus empresas y la presidencia estadounidense.

A través de su cuenta de Twitter, Trump apuntó que no está "obligado por ley" a deshacerse de sus empresas, pero que lo considera importante.

EL PROBLEMA ES QUE...

Trump, que será presidente de EU desde el 20 de enero de 2017, hizo su fortuna al construir una red de hoteles, edificios de empresas y apartamentos de lujo al frente de la Organización Trump.

Su imperio de bienes raíces está ubicado fundamentalmente en Estados Unidos, pero también se extiende a países como Corea del Sur y Turquía. Por ello, administrar como presidente las relaciones políticas con esos dos aliados estadounidenses presenta una curiosa mezcla de objetivos cruzados.

La Organización Trump no negocia acciones en la bolsa de valores, y por lo tanto la mayoría de sus actividades está vedada a auditoría.

Sin embargo, la prensa estadounidense ha reportado relaciones financieras con personas próximas al presidente de Rusia, Vladimir Putin.

"Para que quede registrado, tengo CERO inversiones en Rusia", expresó Trump en julio pasado.

Pero el potencial de conflictos de interés con sus negocios no se limitan para Trump a países como Rusia. De acuerdo con el diario Wall Street Journal, desde 1998 Trump recibió alrededor de 2,500 millones de dólares del Deutsche Bank.

En la actualidad, reguladores estadounidenses están en negociaciones con ese banco alemán por la aplicación de una multimillonaria multa a raíz de su papel en la crisis financiera de 2008. Así, esta situación genera cuestionamientos sobre cómo reaccionará la administración de Trump si hereda el caso, o si los intereses comerciales del nuevo presidente serán considerados en la ecuación.

LA CONSTITUCIÓN

Donald Trump se beneficia de una reglamentación muy flexible. En Estados Unidos, el presidente y el vicepresidente pueden combinar sus funciones con actividades económicas.

La Constitución prohíbe ciertamente que los dirigentes políticos reciban la menor "contribución" de una potencia extranjera, pero esta disposición no impide en absoluto hacer negocios con socios privados extranjeros.

Trump podría continuar firmando cheques por cuenta de sus empresas, pero el magnate dijo que pondrá "fin progresivamente" a ello, sugiriendo que dejará a sus tres hijos, que ya ocupan las funciones de vicepresidentes de la Trump Organization.

CASOS PREVIOS

Las acusaciones por conflicto de intereses no son una cosa nueva en la política estadounidense.

Estas denuncias mancharon el gobierno de George W Bush, cuyo vicepresidente Dick Cheney, hasta 2000, había sido líder de la empresa de logística y servicios petroleros Halliburton, firma que más tarde ganaría fortunas con contratos en Irak.

Pero el problema toma otra dimensión con Trump, ya que su nombre está indisolublemente ligado a su imperio de negocios.

"No tiene precedentes en la historia de Estados Unidos, en parte porque no sabemos la naturaleza de muchos nudos financieros", dijo Kathleen Clark, profesora de derecho en la Universidad Washington, de Saint Louis a la AFP.

En su visión, un punto particularmente crítico en el conflicto ético es que Trump financió su empresa mediante deudas.

"No sabemos a quién le debe dinero. En alguna forma, deber dinero es un contacto financiero mucho más significativo que una inversión", apuntó.

Otro expresidente utilizó la misma estrategia. Después de su elección en 1994 como jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi confió la administración de su imperio de medios de comunicación a un trust bajo control de su familia. Pero no logró evitar críticas por conflictos de interés.