Miguel Díaz-Canel es el nuevo presidente de Cuba

Nueva era.
Díaz-Canel, un civil de 57 años, dirigirá el destino de la isla tras el gobierno de la dinastía Castro
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Díaz-Canel, un civil de 57 años, dirigirá el destino de la isla tras el gobierno de la dinastía Castro

Miguel Díaz-Canel es el nuevo presidente de Cuba

Nueva era.Díaz-Canel, un civil de 57 años, dirigirá el destino de la isla tras el gobierno de la dinastía Castro
AP
2018-04-19 |09:49 Hrs.Actualización14:14 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque después casi 60 años de que Cuba fue gobernada por los Castro, hoy inicia una nueva etapa política

¡Agárrense! Este jueves, los diputados eligieron al ingeniero Miguel Díaz-Canel como el nuevo presidente de Cuba, quien reemplazará a Raúl Castro.

Al lado de Díaz-Canel, el presidente saliente se puso de pie para aplaudir a su sucesor en Cuba, que por primera vez no tendrá en su máximo cargo a una persona que no se apellide Castro.

Díaz-Canel, de 57 años de edad, fue elegido por 603 de los 604 parlamentarios presentes que comenzaron sus sesiones el miércoles con el objetivo de constituir un nuevo Consejo de Estado, el máximo órgano de gobierno.


Asimismo, los diputados aprobaron a Salvador Valdés como primer vicepresidente del Consejo de Ministros de la Isla para los próximos cinco años.

“Agradezco a todos la confianza que nos ha sido depositada”, dijo Díaz-Canel desde el estrado de la Asamblea Nacional al inicio de su primer discurso como nuevo mandatario de la isla.

“Dedicamos el primer pensamiento a la generación histórica”, dijo. “Cuba espera que seamos como ellos".

El nuevo mandatario destacó que su antecesor Raúl Castro tendrá un papel fundamental en la nueva etapa.

“Reafirmo a esta asamblea que Raúl Castro, como primer secretario del Partido Comunista, encabezará las decisiones para el futuro del país", dijo.

Además, aseguró que “seremos fieles” a los líderes históricos, Fidel y Raúl Castro.

Díaz-Canel pidió a la Asamblea posponer la entrega de los nombres del gabinete, aunque sí solicitó aprobar al histórico líder sindical Salvador Valdés como vicepresidente del Consejo de Ministros.

Díaz-Canel inició su carrera política en la provincia central de Villa Clara, donde fue primer secretario del Partido Comunista, un cargo equivalente al de gobernador. 

Allí, sus conciudadanos lo describen como un tecnócrata trabajador y con estilo de vida modesto, dedicado a mejorar los servicios públicos. En 2009 fue nombrado ministro de Educación Superior y desde ahí ascendió a la vicepresidencia del país.

El nuevo presidente entra en un momento en que el gobierno intenta garantizar la supervivencia en el largo plazo de uno de los últimos países comunistas del mundo.

Castro, de 86 años, seguirá siendo primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), que según la Constitución “es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”, por lo tanto será la persona con más poder en la isla.

Sin embargo, su salida de la presidencia es un momento cargado de simbolismo para un país que ha estado bajo el mando absoluto de una familia, los Castro, desde la Revolución Cubana. El primero en asumir el mando fue el líder revolucionario Fidel Castro y, en esta última década, su hermano menor.

Enfrentando a la realidad biológica pero todavía activo y con una aparente buena salud, Raúl Castro renunció a la presidencia en un esfuerzo por asegurar que los nuevos líderes pueden mantener el control del gobierno ante el estancamiento económico, el envejecimiento de la población y el creciente desencanto entre las generaciones más jóvenes.

Dos años después de sustituir a su hermano enfermo en 2006, Castro lanzó una serie de reformas que ampliaron el sector privado a casi 600, 000 personas y dieron más libertad para viajar y para acceder a la información. 

No logró arreglar los negocios estatales, generalmente poco productivos y altamente subvencionados, que, junto a una burocracia de estilo soviético, dan empleo a casi tres de cada cuatro cubanos. 

El salario estatal medio es de 30 dólares, por lo que muchos trabajadores tienen problemas para alimentar a sus familias y suelen depender de la corrupción o las remesas de parientes desde el extranjero.

Las medidas de Castro para abrir la economía se congelaron o revirtieron en su mayoría tan pronto comenzaron a darse muestras de riqueza en la nueva clase empresarial de una nación dedicada oficialmente a la igualdad entre todos sus ciudadanos.