Las hijas de Bush mandan un mensaje de aliento a Malia y Sasha Obama

Jenna y Barbara Bush, al igual que Malia y Sasha Obama, pasaron 8 años en la Casa Blanca
Jenna y Barbara Bush, al igual que Malia y Sasha Obama, pasaron 8 años en la Casa Blanca
Jenna y Barbara Bush, al igual que Malia y Sasha Obama, pasaron 8 años en la Casa Blanca
Jenna y Barbara Bush, al igual que Malia y Sasha Obama, pasaron 8 años en la Casa Blanca

Las hijas de Bush mandan un mensaje de aliento a Malia y Sasha Obama

Hijas.Jenna y Barbara Bush, al igual que Malia y Sasha Obama, pasaron 8 años en la Casa Blanca
Especial
Nación321
2017-01-13 |11:51 Hrs.Actualización12:10 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque estos gestos de transición política en EU es algo a lo que debe aspirar cualquier nación democrática moderna

Las hijas del expresidente de Estados Unidos George W. Bush, Barbara y Jenna, escribieron una emotiva carta a Malia y Sasha Obama, quienes tras ocho años de habitar la Casa Blanca le dirán adiós el próximo 20 de enero. 

En el texto, publicado en Time, Barbara y Jenna Bush dicen sentirse identificadas con las hijas del aún presidente Barack Obama, ya que vivieron su adolescencia juntas mientras su padre gobernaba el país más poderoso del mundo.

Aquí te dejamos la carta.

"Malia y Sasha,

Las conocimos hace ocho años en un día frío de noviembre, las saludamos en las escaleras de la Casa Blanca. Vimos la luz y la cautela en sus ojos mientras observaron su nueva casa. Salimos temprano de nuestros trabajos en Baltimore y Nueva York y viajamos a Washington para mostrarles la casa.

Les mostramos el dormitorio Lincoln, y las habitaciones que una vez fueron nuestras, para que conocieran a todas las personas -el personal del aseo, los vigilantes y los sirvientes- que se dedicaron a hacer de esta histórica casa, nuestro hogar. Las cuatro nos impresionamos con los majestuosos salones de la casa a la que tenían que moverse. Cuando se resbalaron por la barandilla del solárium, justo como lo hicimos nosotros cuando teníamos ocho años y después cuando tuvimos 20 años, su gozo y risa fueron contagiosas.

En ocho años, han hecho mucho. Han visto mucho. Se han parado en la entrada de la celda de Robben Island donde Nelson Mandela fue prisionero por décadas, con sus brazos alrededor de su padre. Viajaron a Liberia y Marruecos con su madre para hablar con niñas sobre la importancia de la educación, niñas que se reflejaron en ustedes, que se vieron con sus padres y vieron lo que podían llegar a ser si continuaban estudiando y aprendiendo.

Fueron a cenas de Estado, conocieron a líderes internacionales y lograron reírse con los chistes de su padre durante el perdón anual del pavo en el Día de Acción de Gracias, mientras eran niñas que iban a la escuela y hacían amigos. Las hemos visto crecer de niñas a mujeres con gracia y carisma.

Y en todo ese tiempo se tuvieron la una a la otra. Justo como nosotras.

Ahora van a unirse a otro club enrarecido, el de los Primeros Niños, una posición que no buscaron y que no tiene directrices. Pero ahora tienen mucho por delante. Estarán escribiendo la historia de sus vidas, más allá de la sombra de sus padres famosos, y sin embargo siempre contarán con la experiencia de estos últimos ocho años.

Nunca olviden a las maravillosas personas que trabajaron en la Casa Blanca. Nuestra cuidadora cuando teníamos 7 años y en el día de la toma de posesión de nuestro abuelo fue Nancy, la encargada de la Casa Blanca, que nos protegió del frío y nos ayudó a hacer arreglos coloridos de flores invernales para el cuarto de nuestros abuelos

20 años después, Nancy hizo los arreglos florales para la boda de Jenna. Valoren a su propia Nancy. Nosotros seguimos hablando con nuestro Servicio Secreto. Ellos fueron parte de nuestro crecimiento: ellos estuvieron presentes en nuestras primeras citas, nuestros primeros días e incluso en una pedida de mano y una luna de miel. Sabemos que en ocasiones no fue fácil, ver como dos jovencitas eran seguidos por hombres con varias mochilas, pero ellos pusieron su vida en la línea por nosotras.

Disfruten la universidad. Como la mayoría del mundo sabe, nosotras disfrutamos nuestra vida de universitarias. Y ya no tendrán que cargar con el peso del mundo en sus jóvenes hombros. Exploren sus pasiones. Conozcan quienes son. Cometan errores, pueden hacerlo. Continúen rodeándose con amigos leales que las conozcan, adórense y protéjanse. Aquellos que las juzguen no las aman, y sus voces no deberían de tener importancia. En todo caso, es su corazón el que importa.

Tomen todo lo que han visto, la gente que han conocido, las lecciones que aprendieron y dejen que las ayuden para hacer un cambio positivo. No tenemos dudas de que así lo harán. Viajar con nuestros padres nos enseñó mucho más que cualquier clase. Nos abrió los ojos a nuevas personas así como a nuevas culturas e ideas.

Conocimos a trabajadores de las fábricas en Michigan, a maestros en California, a doctores sanando a las personas en la frontera de Birmania, a niños que limpiaban las calles polvosas de Kampala para ver al presidente de Estados Unidos, y a menores con VIH que esperaban a obtener los medicamentos antiretrovirales que les salvaran la vida.

Conocimos a una niña que tenía un lindo vestido y se veía muy pequeña, pero no era así, su aspecto se debía a su enfermedad. Su madre admitió que la niña quizás no viviera mucho para obtener los medicamentos que necesitaba, pero sus hermanos y hermanas sobrevivirían. Tras conocer a esta niña, Barbara regresó a la universidad y se cambió de licenciatura, cambiando el rumbo de su vida.

Ustedes han vivido a través de la increíble presión de la Casa Blanca. Han escuchado las críticas que sus padres recibieron de la gente que ni siquiera los conoció. Se mantuvieron de pie mientras sus padres eran destruidos por los encabezados de algunos medios. Sus padres, que las han puesto a ustedes primero y no solamente lo demostraron sino que les dieron el mundo. Como siempre, ellos estarán alentándolas para que comiencen este nuevo capitulo. Y nosotras también lo haremos".