5 lecciones que Trump podría aprender de Abraham Lincoln

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Trump asumió su cargo como presidente de EU el pasado 20 de enero
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Trump asumió su cargo como presidente de EU el pasado 20 de enero

5 lecciones que Trump podría aprender de Abraham Lincoln

Magnate.Trump asumió su cargo como presidente de EU el pasado 20 de enero
AFP
2017-02-26 |08:21 Hrs.Actualización13:47 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque Lincoln fue una figura emblemática para el Partido Republicano 

Si alguien está diario en el ojo del huracán por sus dichos y sus acciones, ese es Donald Trump, quien hace poco más de un mes llegó a la Casa Blanca cobijado por el Partido Republicano

Durante su aún breve, pero sustanciosa, permanencia en la presidencia de los Estados Unidos, Trump ya mandó construir el muro fronterizo y ya tuvo su primer pelea fuerte con los medios, por ello, el historiador Donald Nieman considera que el magnate tiene mucho que aprender del padre de los republicanos, Abraham Lincoln, pues al empresario aún le restan cuatro años en Washington. 

Aquí te dejamos las cinco lecciones que Trump debe aprender de Lincoln, según el experto. 

LECCIÓN 1: TENER UNA PIEL GRUESA

La prensa de oposición describió a Lincoln como "el peor tirano" de la historia y un "vulgar político del pueblo sin ninguna experiencia digna de mención". Estos ataques picaron a Lincoln; sin embargo, nunca reviró. 

"Un hombre no tiene tiempo para pasar la mitad de su vida en peleas"

Caso contrario es Donald Trump, quien ha respondido a todas y cada una de las personas y medios que lo han criticado. De hecho, la relación de Trump con la prensa estadounidense pasa por un momento de tensión, luego de que el magnate impidiera la entrada a periodistas del New Yor Times, Político y CNN a un encuentro con el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer. 

Desde que estaba en campaña, el magnate acusó a dichos medios de difundir información falsa, incluso acuñó el término "Fake News".

LECCIÓN 2: INVOLUCRAR A SUS CRÍTICOS ESTRATÉGICAMENTE 

Lincoln respondió ocasionalmente a sus críticos, pero siempre civilizada y estratégicamente. 

Cuando, en 1862, el republicano Horace Greeley acusó que la falta de disposición de Lincoln para poner fin a la esclavitud saboteaba los esfuerzos de la Unión, uno de los bandos que surgió durante la guerra de Secesión, Lincoln respondió en una carta pública en la cual daba la impresión de ser agnóstico ante la emancipación; sin embargo, el mandatario ya había decidido para ese entonces hacer la proclamación de la misma.

Con respecto a la esclavitud, Lincoln dijo a Greeley que sus políticas serían dictadas en conveniencia a la causa de la Unión. Al vincular su posición con la preservación del grupo, Lincoln sentó las bases para que su última decisión fuera más aceptable para los muchos unionistas que apoyaban la esclavitud. Lo hizo sin insultar a Greeley.

Trump aún tiene que absorber la lección de que en el mundo de las comunicaciones presidenciales, menos es más, especialmente cuando menos es cuidadosamente elaborado, estratégico y cultiva a aquellos cuyo apoyo es necesario. Para Trump, eso significa que también debe voltear a ver a la mayoría de los estadounidenses que no votaron por él y que le han dado las calificaciones de aprobación más bajos de cualquier presidente entrante. 

LECCIÓN 3: ESTAR INFORMADO Y HACER PREGUNTAS

Lincoln no tenía experiencia militar; sin embargo, fue un presidente de guerra y ayudó a desarrollar la gran estrategia que aplastó a la Confederación. ¿Cómo lo hizo? Leyendo extensamente sobre estrategia y táctica militar y reuniéndose frecuentemente con su secretario de guerra y generales, haciéndoles preguntas y discutiendo operaciones militares. Aunque dio a los generales una amplia libertad, permaneció curioso, centrado, bien informado y crítico para el éxito militar de la Unión.

Para desarrollar políticas eficaces sobre las cuestiones que le preocupan, Trump debe estar mejor informado. Debería exigir información sobre temas clave de una variedad de expertos (especialmente aquellos que se oponen a él), leerlos a fondo y hacer preguntas.

LECCIÓN 4: ADAPTARSE, CAMBIAR Y CRECER 

Cuando llegó a la presidencia, Lincoln conocía pocos afroamericanos, probablemente los consideraba inferiores a los blancos y ocasionalmente les contaba chistes racistas; sin embargo, durante su mandato escuchó y aprendió de los abolicionistas, entre los que estaban sus críticos más abiertos, por ejemplo el senador republicano Charles Sumner y el abolicionista afroamericano Frederick Douglass. 

Los críticos de la esclavitud ayudaron a Lincoln a entender cómo la emancipación y el alistamiento de las tropas negras socavarían la rebelión, llevándolo a abrazar la emancipación ya replantear los objetivos de la guerra de la Unión. Los abolicionistas también le ayudaron a entender que la ciudadanía afroamericana era esencial para hacer realidad la promesa de la guerra de "un nuevo nacimiento de la libertad". En un discurso pronunciado tres días antes de su muerte, Lincoln aceptó la posición radical de que los negros que habían servido en el ejército o eran alfabetizados debían tener derecho a votar.

Trump llega a la oficina con una comprensión de los temas que refleja la retórica de su campaña. No puede esperar salir de la Casa Blanca con un mejor país al que encontró a menos que escuche a los críticos, así como a los partidarios de una amplia gama de cuestiones.

LECCIÓN 5: USAR LAS PALABRAS CUIDADOSAMENTE

Lincoln tenía menos de un año de educación formal, pero estaba entre nuestros presidentes más letrados, pues era un lector voraz y ecléctico, apreció la belleza y el poder del lenguaje y utilizó su comprensión para convertirse en un formidable escritor. 

Aunque Trump tiene una educación mucho más formal que Lincoln, no es un lector ni un escritor. Él se conecta con los partidarios que encuentran sus dichos como "auténticos" y honestos; pero como candidato que perdió el voto popular decisivamente, debe llegar más allá de su base para tener éxito. Para ello, debe utilizar el lenguaje con más precisión y persuasión. Si continúa emitiendo declaraciones de política mal formuladas -como su orden ejecutiva del 27 de enero que prohíbe la entrada a Estados Unidos de residentes de siete naciones predominantemente musulmanas- pasará su tiempo recorriendo sus posiciones y defendiendo acciones mal concebidas.