Un ciberataque contra varios bancos de sangre pretendía elevar las temperaturas a niveles extremadamente altos, pero fue frustrado antes de que pudiera causar algún daño a los productos sanguíneos o las muestras, informaron las autoridades francesas.
El incidente se produce después de que supermercados de varios países europeos reportaron esta semana que sus refrigeradores y congeladores se calentaron tras ser controlados de forma remota, lo que echó a perder toneladas de alimentos con un costo total de millones de dólares (euros).
El Establecimiento Francés de Sangre (EFS) señaló en un comunicado difundido el martes por la noche que “los umbrales de temperatura y descongelación se elevaron a niveles extremadamente altos” el lunes en tres de sus sitios de almacenamiento en frío de plasma.
El semanario Le Canard Enchaîné, que informó primero sobre el hackeo, indicó que la temperatura, que normalmente se fijaba en -30 Celsius (-22 Fahrenheit), subió a 110 °C (230 °F).
“No se han identificado consecuencias para la salud y no se perdió ningún producto sanguíneo”, agregó la nota. El ciberataque afectó a un proveedor de equipos de refrigeración en tres instalaciones del EFS.
Los productos almacenados eran bolsas de plasma destinadas a transfusiones y plasma utilizado para fabricar medicamentos, que fueron transferidos o asegurados, de acuerdo con el comunicado.
“Los sistemas de monitoreo y alarma detectaron rápidamente las anomalías, lo que permitió al personal actuar para garantizar que ningún producto sanguíneo ni muestra se viera comprometido”, agregó.
El EFS indicó que las operaciones de recolección y distribución de sangre siguen sin interrupciones, lo que garantiza la continuidad de los servicios para pacientes en hospitales y otros servicios de salud.
La empresa que suministra los equipos de refrigeración, Coolworld, dijo en un comunicado que “está al tanto” del incidente de ciberseguridad.
“La vulnerabilidad que actualmente se está reportando en los medios se relaciona con un componente de un proveedor externo y estaba fuera del control directo de Coolworld”, señaló el comunicado. La empresa dijo que sólo un número limitado de unidades se vio afectado y que estaba tomando “medidas apropiadas”.
La agencia nacional de ciberseguridad de Francia y el Ministerio de Salud investigan el incidente.
Los hackeos de esta semana contra sistemas de refrigeración reflejaron un episodio a mediados de octubre que tuvo como objetivo congeladores en cientos de supermercados y tiendas independientes en Francia, Bélgica y los Países Bajos.
Una de las empresas afectadas en ese incidente anterior, la cadena holandesa de supermercados Ahold Delhaize, calculó el miércoles que el ciberataque reducirá sus ventas en el cuarto trimestre hasta en 250 millones de euros (281 millones de dólares) y recortará su ingreso operativo del periodo hasta en 100 millones de euros.
“Aunque la mayor parte de la interrupción se contuvo en dos semanas, el trabajo continúa para restaurar completamente nuestras operaciones normales”, dijo el CEO Franz Muller. “Como todos reconocemos, las amenazas cibernéticas son una realidad cada vez más dura de hacer negocios hoy”, indicó en un comunicado difundido junto con las ganancias trimestrales de Delhaize.
La empresa atribuyó en un inicio el hecho a “acciones maliciosas de otros” y, de manera proactiva, desconectó algunos de sus sistemas, incluidos sitios web y aplicaciones de sus diversas marcas en Europa, así como en Estados Unidos.



