Christa Pike se encuentra en estado crítico este jueves 1 de octubre y recibiendo “atención médica vital” en un hospital, anunciaron sus abogados un día después que sobreviviera a un fallido intento de ejecutarla en lo que el gobernador de Tennessee calificó como un hecho “profundamente perturbador”.
Pike, quien fue condenada a muerte por un asesinato cometido en 1995, fue trasladada a un hospital el miércoles por la noche después que sobrevivió a una doble dosis del fármaco que Tennessee utiliza para ejecutar a los reos.
“No tenemos una idea de su pronóstico ni muchas actualizaciones sobre su salud por el momento”, indicó el abogado Randy Spivey durante una conferencia de prensa. “Pero sabemos que está viva en este momento”.
La fallida ejecución, que un experto en pena de muerte describió como sin precedentes, llevó al gobernador republicano Bill Lee a ordenar una revisión y a posponer indefinidamente la ejecución de Pike y la única otra ejecución en Tennessee programada para este año. También reavivó el debate sobre la pena capital en el estado incluidas sus inyecciones letales de un solo fármaco.
Spivey calificó el proceso de cruel y tortuoso, y se expresó “atormentado” por lo que vio cuando los carceleros tuvieron dificultades para encontrar una vena para los fármacos letales. Dijo que contó al menos siete agujas en el brazo izquierdo de la mujer.
Durante la lucha por localizar una vena, Pike incluso sugirió dónde podrían encontrar un lugar, relató.
“Por favor, intenten aquí, por favor, intenten aquí”, recordó Spivey que ella decía. “Les dijo una y otra vez ‘Por favor, intenten más arriba en mi hombro’”.
Una ejecución que no funcionó
El Estado intentó ejecutarla mediante inyección letal, pero ni la dosis inicial ni la de respaldo de pentobarbital la mataron y todavía se la podía oír roncar cuando se cortó el micrófono de la cámara de ejecución, más de una hora después de iniciado el intento. Posteriormente fue trasladada a un hospital para recibir tratamiento.
En un momento durante el intento de ejecución, Pike preguntó a funcionarios de la prisión si se suponía que su brazo debía sentirse así, aunque no está claro si fue después que la primera dosis entró en su cuerpo, ya que las autoridades no comparten esa información.
Más tarde, más de una hora después que comenzara el proceso y casi 30 minutos después que se le administrara una dosis de respaldo de pentobarbital, se la podía oír roncar con fuerza.
Otro de los abogados, Steve Ferrell, contó que ella temía que hubiera complicaciones con la inyección letal debido a un trastorno sanguíneo de por vida que dificultaba introducir agujas en sus venas. “A lo largo de su vida, nos ha explicado que tenía problemas para que le extrajeran sangre”, indicó.
Era muy posible, sostuvo Ferrell, que la sonda no estaba bien conectada y que el fármaco estaba entrándole en el brazo y no en su torrente sanguíneo.
Sus abogados pidieron que se le conmutara la pena de muerte al afirmar que lo que vivió el miércoles equivalió a tortura.
May Martinez, cuya hija fue asesinada por Pike y el novio de Pike y que viajó a Nashville para ver la ejecución, declaró a NBC News que “fue un desastre”.
ONU SE PRONUNCIA
Al respecto de este caso que ya dio la vuelta al mundo, Volker Turk, alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, se pronunció para que se elimine la pena de muerte en Estados Unidos.
“El sufrimiento prolongado físico y mental derivado de los múltiples intentos fallidos de ejecución es aborrecible y cruel, y siguen sin resolverse cuestiones fundamentales relativas al derecho a un juicio justo”, dijo tras darse a conocer la situación.



