David Cifaldi y sus dos compañeros de excursión cruzaban la siniestra meseta Froze-to-Death de Montana, Estados Unidos, y se acercaban a la cima del pico más alto del estado cuando su aventura dio un giro extraño y peligroso. Cifaldi resbaló y, al caer, se empaló con su bastón de senderismo.
El bastón, de 112 centímetros (44 pulgadas) y punta de acero, atravesó la carne debajo del brazo izquierdo de Cifaldi, sin alcanzar ningún órgano vital, y le salió por la espalda. Tras consultarlo con sus amigos —y considerar el alto costo de un rescate en helicóptero— Cifaldi supo quién lo salvaría: él mismo.
“Les dije ‘Tenemos que bajar de esta montaña’. Y ambos respondieron ‘No estoy tan seguro de eso’”, dijo Cifaldi acerca de la reacción inicial de sus amigos. “Estoy bastante seguro de que esto está fuera de mi pared torácica. No es más que una herida superficial”.

Este enfermero de 32 años, que trabaja en el servicio de atención de heridas de un hospital de Billings, Montana, se hizo una autoevaluación. Estaba lúcido. Apenas tenía dolor ni sangraba. Y el bastón no se movía. El grupo usó un dispositivo de comunicación por satélite, un Garmin inReach, para contactar con las autoridades locales e informarles de su plan de autorrescate.
Entonces empezaron el descenso. Bajaron con cuidado desde la meseta por una ruta sin señalizar, abriéndose paso entre rocas y campos nevados antes de avanzar campo a través hasta llegar a un sendero marcado.
Después de más de seis horas en las que recorrieron unos 16 kilómetros (10 millas) y descendieron unos mil 500 metros (5 mil pies), el grupo llegó a un inicio de sendero donde uno de ellos, Jesse Ross, amigo de Cifaldi, había estacionado un vehículo.
“La única razón por la que fue posible fue su confianza”, recordó Ross. ”¿Quiénes somos nosotros para decir nada? Él es el profesional médico. Nuestra labor en ese momento era simplemente apoyarlo”.
Cifaldi llevaba mucho tiempo queriendo escalar Granite Peak. Con 3 mil 900 metros (12 mil 800 pies), la montaña más alta de Montana es propensa a condiciones meteorológicas impredecibles, incluidas peligrosas tormentas eléctricas y un frío intenso. Cada año, cientos de personas intentan alcanzar la cumbre rocosa, pero muchas se quedan a medio camino. En 2019, las autoridades reportaron que un escalador experimentado de 65 años de Minnesota, cayó unos 45 metros (150 pies) y murió tras casi coronar el pico con su hijo.
Mientras Cifaldi y sus compañeros comenzaban el descenso, con el bastón sobresaliendo torpemente de su costado, el comandante del equipo de Búsqueda y Rescate del condado de Stillwater, Ty Williams, monitoreaba el avance del grupo a través de un operador que atendía las llamadas del grupo.
La primera entró a las 9:44 de la mañana del 20 de julio, justo después de que Cifaldi se empalara. A las 13:30 de la tarde, el trío indicó que se estaba acercando al inicio del sendero y que avisaran al hospital más cercano de que iban en camino, apuntó Williams.
“No había peligro para nadie más. Él no quería nuestra ayuda y, por lo tanto, no vamos a violar sus derechos ni ir en contra de sus deseos imponiéndole nuestra ayuda”, agregó.
Alrededor de las 15:30 de la tarde, los excursionistas iban en el vehículo de Ross rumbo a la clínica más cercana, dijo Cifaldi.
Cuando llegaron, les dijeron que necesitaba un tratamiento más avanzado en Billings. Así que volvieron a subir a la camioneta de Ross y siguieron hasta el hospital donde trabaja Cifaldi, el St. Vincent Regional Hospital.
Los médicos le extrajeron el bastón, lo vendaron y Cifaldi volvió al trabajo esta semana.
“Creo que 99 veces de cada cien tomaría la misma decisión”, comentó Cifaldi sentado en el patio delantero de Ross en Billings. ”Que el servicio de búsqueda y rescate venga a ayudarte es gratis. El vuelo no lo es. Eso influyó en mi decisión de autorrescatarme. Pero el hecho de que tenía conmigo a dos grandes amigos con experiencia y que teníamos la capacidad de contactar con búsqueda y rescate si algo salía mal hizo que fuera una decisión mucho más fácil”.



