La dramática remontada de Argentina sobre Egipto 3-2 en los octavos de final del Mundial 2026 desató la euforia entre los aficionados de la Albiceleste, y también en Israel, donde celebraron con especial entusiasmo debido al trasfondo político que rodeó el encuentro.
Lo que pasó de un partido de futbol a un episodio de tensión regional entre ambos países.
La selección dirigida por Lionel Scaloni logró darle vuelta a un marcador adverso de 2-0 con goles de Cristian Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández, asegurando su pase a los cuartos de final.
La reacción fue inmediata en la prensa israelí, donde portales deportivos como Sport5 y One calificaron la victoria como una “remontada histórica” y destacaron el liderazgo de Messi, uno de los futbolistas más populares entre la afición israelí.
Tras la eliminación, Hossam Hassan aseguró que Egipto fue perjudicado por el arbitraje, cuestionó varias decisiones del francés François Letexier y afirmó que su selección sufrió una “injusticia”.
Sin embargo, para parte del público israelí, la eliminación de Egipto también representó una victoria simbólica debido a la compleja relación entre ambos países, que mantienen un tratado de paz desde 1979, aunque con una relación diplomática considerada “fría” y marcada por décadas de conflictos y diferencias respecto a la problemática palestino-israelí.
¿CÓMO INICIÓ LA POLÉMICA DEL TÉCNICO EGIPCIO QUE ONDEÓ LA BANDERA DE PALESTINA?
Tras eliminar a Australia en la ronda anterior, el entrenador egipcio, Hossam Hassan, ingresó al campo ondeando una bandera palestina y dedicó el triunfo “al pueblo egipcio y al pueblo palestino”, además de expresar públicamente su solidaridad con los habitantes de Gaza.
La imagen dio la vuelta al mundo y provocó reacciones encontradas tanto en redes sociales como en medios israelíes.
En la conferencia previa al duelo contra Argentina, Hassan volvió a defender su postura y afirmó que cualquier persona debería sentir empatía por el pueblo árabe: “Dejen vivir al pueblo palestino”




