Mil 719 personas fallecidas y 5 mil 34 heridas. Esa es, hasta ahora, la cifra oficial del terremoto que devastó parte de Venezuela, de acuerdo con el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
Pero detrás de cada número había una vida, una familia, un proyecto o un sueño que quedó sepultado entre los escombros. En medio de la tragedia, algunas historias han logrado poner rostro a una de las peores catástrofes que ha vivido el país en décadas.

Una de las más dolorosas fue la de los integrantes de Van Der Dijs, una banda emergente venezolana que perdió a sus cuatro músicos cuando el edificio donde se encontraban colapsó durante los sismos.
La agrupación comenzaba a abrirse paso en la escena musical y tenía presentaciones programadas para las siguientes semanas. La noticia conmocionó a sus seguidores, quienes llenaron las redes sociales de mensajes de despedida y recordaron que, apenas unos días antes del desastre, habían compartido videos ensayando y anunciando nuevos proyectos.
Otra muerte que estremeció al país fue la de Yimbert Berroterán, futbolista de apenas 18 años y una de las promesas de las categorías juveniles del futbol venezolano. La Federación Venezolana de Futbol confirmó su fallecimiento y lamentó la pérdida de un joven cuya carrera apenas comenzaba, dejando inconcluso el sueño de llegar al máximo nivel del deporte.
No todas las historias hablan únicamente de quienes murieron. También están las de quienes sobrevivieron gracias al sacrificio de alguien más. Ese fue el caso de Alana, una niña de apenas un año que logró salir con vida porque su madre, Andrea, la cubrió con su cuerpo cuando comenzó el derrumbe. Andrea murió en el lugar, mientras que la pequeña sobrevivió con lesiones menores. Su esposo, el futbolista Héctor Bello, ha contado que la mujer hizo todo lo posible por proteger a su hija hasta el último momento.
Entre quienes lograron escapar, de acuerdo con el diario The Gardian, está Ligia Level, de 67 años, quien se vio obligada a lanzarse desde la ventana de su departamento para salvar la vida, sufriendo una fractura en un pie. Sin embargo, la tragedia para ella apenas comenzaba: varios integrantes de su familia quedaron atrapados bajo los edificios colapsados. Su testimonio, buscando desesperadamente noticias de su madre, su hermana y sus sobrinos, se convirtió en uno de los relatos más desgarradores de la emergencia.
También están quienes, aun sobreviviendo, perdieron la tranquilidad. Billy Ebrin, habitante de Caracas, relató que durante el terremoto se refugió bajo el marco de una puerta junto a sus perros. Después decidió dormir dentro de su automóvil por miedo a las réplicas, una situación que comparten miles de venezolanos que, días después del desastre, siguen sin atreverse a regresar a sus hogares.
En paralelo, rescatistas y voluntarios continúan buscando sobrevivientes entre edificios colapsados, mientras otros venezolanos remueven escombros con sus propias manos para intentar encontrar a familiares desaparecidos. Incluso después de que concluyera el periodo considerado crítico para hallar personas con vida, los equipos de emergencia han protagonizado rescates que mantienen viva la esperanza de quienes aún esperan noticias de sus seres queridos.
Conforme pasan los días, la cifra de víctimas continúa aumentando. Sin embargo, para miles de familias venezolanas la esperanza continua.



