En respuesta al actual brote de ébolavirus de Bundibugyo en la República Democrática del Congo, el Grupo de Vacunas de Oxford (OVG) trabaja “con urgencia” en el desarrollo de una vacuna para combatir esta cepa.
En un comunicado, destacó que el grupo de científicos colabora con la Instalación de Biofabricación Clínica de Oxford y el Serum Institute of India Pvt. Ltd. (SIIPL) “para producir y aumentar rápidamente las dosis de nuestra vacuna candidata monovalente contra el ébola de Bundibugyo basada en ChAdOx, ChAdOx1 BDBV”.
Las autoridades congoleñas informaron el domingo que los casos sospechosos ya han superado los 900 en el este del país, principalmente en la provincia de Ituri, donde se concentra el brote en curso.
El ministerio de Salud local también afirmó que el total de muertes por supuestos casos de ébola es de 119, aunque las cifras que difundió por separado para cada región sumaban 220.
También se han reportado casos en otras dos provincias orientales, Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde los rebeldes del M23 mantienen el control, y también en el país vecino de Uganda.
Como resultado, el brote en el Congo es gestionado por el gobierno y en parte por autoridades rebeldes, con una serie de agencias de ayuda que también colaboran.
CRISIS SANITARIA Y SOCIAL
En la última semana se han registrado tres ataques contra instalaciones sanitarias. Un grupo de jóvenes enardecidos irrumpió el domingo pasado en un hospital que atiende a pacientes con ébola y obligó al personal médico a evacuar el edificio en medio de disparos.
Un grupo de residentes prendió fuego el sábado a una carpa en la que se atienden casos sospechosos y confirmados de ébola, la cual es gestionada por Médicos Sin Fronteras en Mongbwalu, lo que provocó que más de una docena de personas sospechosas de tener el virus salieran huyendo.
Además, un centro en Rwampara fue incendiado el jueves después de que se impidió que familiares pudieran recuperar el cuerpo de un hombre que se cree que murió por ébola.
El enojo se intensifica debido a que las prácticas de prevención de propagación del virus impiden que seres queridos manipulen los cuerpos en los ritos finales, luego de una enfermedad que algunos han descrito como repentina y dramática.
El virus del ébola se propaga por contacto estrecho con fluidos corporales de pacientes enfermos o fallecidos, como sudor, sangre, heces o vómito. Los expertos señalan que los trabajadores sanitarios y los familiares que atienden a los pacientes afrontan el mayor riesgo.
“La confianza es casi tan importante como la respuesta sanitaria, porque si se genera esta enorme desconfianza en las comunidades, no van a acudir a los centros de salud”, afirmó Heather Kerr, directora del Comité Internacional de Rescate en el país.
El conflicto armado en la región plantea otro desafío. Para viajar desde Bunia, la capital de la provincia de Ituri, hasta Mongbwalu, los grupos de ayuda corren el riesgo de ser objeto de posibles ataques en una región ubicada a más de mil kilómetros (620 millas) de Kinshasa, la capital del Congo.
Mientras tanto, el brote ya supera los 900 casos sospechosos y más de 220 muertes sospechosas, informó el lunes el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
“Estamos intentando ponernos al día con una epidemia que avanza muy rápido”, manifestó.



