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Tercer intento de asesinato contra Trump: la violencia política en EU

Tercer intento de asesinato contra Trump: la violencia política en EU
Donald Trump.Un tiroteo durante la Cena de Corresponsales marca el tercer intento de ataque contra Donald Trump en los últimos años, el incidente revive la preocupación por la violencia política en Estados Unidos
(Especial.)

El pasado sábado 25 de abril, se produjo un nuevo atentado contra el presidente Donald Trump durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca en el Hotel Washington Hilton, en Washington, D.C.

Este evento es el tercer atentado que enfrenta Trump en los últimos años, ya sea como presidente de Estados Unidos, durante su segunda gestión, que es la que actualmente encabeza, o como candidato en su última campaña electoral.

En este contexto, Nación321 recapitulamos los momentos que han sacudido a EU por los atentados que ha sufrido el presidente Trump, lo que no sólo representa una oposición a su ideología, sino que reaviva un capítulo oscuro en la historia de Estados Unidos.


TIROTEO EN LA CENA DE CORRESPONSALES: ¿FALLAS EN LA SEGURIDAD?

Alrededor de las 20:35 horas del sábado 25 de abril en el hotel Hilton, mientras se servía el primer plato, se escucharon cinco o seis sonidos detonaciones, lo que provocó que decenas de asistentes, entre periodistas, diplomáticos y funcionarios, se lanzaran al suelo.

“¡Al suelo, al suelo!”, gritaban agentes de seguridad en medio del desconcierto generalizado.

En cuestión de segundos, agentes del Servicio Secreto rodearon al presidente Donald Trump, a la primera dama Melania Trump y al vicepresidente J. D. Vance y los evacuaron del salón.


El mandatario dijo que había pensado que el ruido provenía de una caída de bandeja, después aseguró que no estaba preocupado. “Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco”, dijo.

El presunto agresor, identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, logró ingresar al hotel como huésped días antes del evento. Armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, abrió fuego en una zona cercana al salón antes de ser paralizado por las autoridades.

No hubo víctimas mortales ni heridos graves, un agente recibió un impacto que fue detenido por su chaleco antibalas.

El propio atacante habría dejado un manifiesto, donde escribió: Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes".

Periodistas presentes cuestionaron la falta de filtros. “¿Por qué no hubo control de identificación más allá de un pantallazo de entrada?”, se preguntó una corresponsal del Wall Street Journal.

El gobierno ha defendido la actuación del Servicio Secreto, argumentando que el atacante no logró llegar al salón principal. Sin embargo, la vulnerabilidad sobre el control en el evento es una pregunta constante entre los medios de comunicación y las redes sociales.

EL ATENTADO EN UN CAMPO DE GOLF EN FLORIDA

La tarde del 15 de septiembre de 2024, el Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) confirmó lo que calificó como “un aparente intento de asesinato” en contra de Donald Trump (entonces expresidente y candidato presidencial republicano), mientras jugaba en su club de golf en West Palm Beach, Florida.

Los disparos se registraron dentro del Trump International Golf Club West Palm Beach, generando un despliegue inmediato de fuerzas de seguridad. “El presidente Trump está a salvo tras los disparos en sus inmediaciones”, informó su equipo de comunicación.

De acuerdo con las investigaciones, agentes del Servicio Secreto detectaron a un hombre armado oculto entre los arbustos del campo, a una distancia de entre 300 y 500 metros del exmandatario. Al identificar la amenaza, abrieron fuego para neutralizarla.

El sospechoso logró huir momentáneamente, pero fue detenido más tarde. Durante el rastreo, las autoridades recuperaron un rifle semiautomático tipo AR-15 o AK-47.

Las autoridades identificaron como principal sospechoso a Ryan Wesley Routh, un hombre de 58 años con antecedentes penales y vínculos con Carolina del Norte y Hawái. Fue detenido tras un operativo en carretera cuando intentaba huir por la interestatal 95.

BALAS EN MITIN HIEREN A TRUMP EN EL OÍDO

Lo que comenzó como un mitin electoral en Butler, Pensilvania, terminó en una escena de violencia. El sábado 13 de julio de 2024, Trump, quien buscaba un segundo mandato presidencial, fue herido durante un tiroteo en pleno evento, en un ataque que el FBI calificó como un intento de asesinato.

Trump llevaba apenas unos minutos hablando ante sus simpatizantes cuando comenzaron a escucharse los disparos. Testigos alertaron: “Tiene un arma… está en el tejado”, segundos antes de que el sonido de las balas desatara el pánico.

El entonces candidato se llevó la mano al rostro y con sangre visible en la oreja derecha fue protegido por su equipo de seguridad en medio del caos, mientras coordinaban su evacuación.

El exmandatario protagonizó una de las imágenes más impactantes de la jornada, antes de ser retirado, levantó el puño y gritó “lucha” en varias ocasiones, gesto que fue respondido con ovaciones por parte de la multitud.

“Supe inmediatamente que algo iba mal porque oí un zumbido… sentí la bala desgarrando la piel”, explicó el mandatario.

El Servicio Secreto confirmó que el tirador, identificado como Thomas Matthew Crooks, un joven de 20 años, quien disparó desde una posición elevada fuera del recinto antes de ser abatido por agentes. Las autoridades recuperaron un rifle semiautomático en la escena.

El ataque dejó un saldo trágico, un asistente murió en el lugar y otros dos resultaron gravemente heridos, siendo trasladados de emergencia a un hospital en Pittsburgh. Las víctimas estaban entre el público cuando se produjeron los disparos.

El hecho de que un tirador lograra posicionarse a una distancia de entre 120 y 150 metros del escenario ha abierto un debate inmediato sobre posibles fallas en el dispositivo de seguridad. El incidente ocurrió en el Butler Farm Show Grounds, un espacio abierto donde miles de personas se congregaron.

OTRAS AMENAZAS CONTRA TRUMP

Un hombre identificado como Asif Merchant fue detenido en julio de 2024 tras un complot para asesinar a políticos estadounidenses de alto perfil, incluyendo al presidente Donald Trump, en represalia por la muerte del comandante iraní, Qasem Soleimani.

El 12 de octubre de 2024, un hombre armado identificado como Vem Miller, de 49 años, fue detenido en el control de seguridad de un mitin de Trump en Coachella, California. Fue puesto en libertad el mismo día bajo fianza y negó cualquier intención de matar al expresidente.

Más recientemente, el domingo 22 de febrero de 2026, el sheriff del condado de Palm Beach, Ric Bradshaw, aseguró que localizaron a un hombre que había ingresado al perímetro interior de Mar-a-Lago, lugar donde el presidente estadounidense suele pasar sus fines de semana.

Ese día, el presidente se encontraba en la Casa Blanca, en Washington por lo que no hubo ningún riego para el mandatario.

Según el testimonio del sheriff, se encontraron con un hombre blanco cargando un bidón y una escopeta. Ningún agente del orden resultó herido.

PRESIDENTES ASESINADOS EN FUNCIONES: LA VIOLENCIA POLÍTICA EN EU

El tercer intento de magnicidio contra Donald Trump revive un capítulo oscuro en la historia de Estados Unidos, el de los presidentes que han sido asesinados mientras ejercían el poder.

A lo largo de más de dos siglos, cuatro mandatarios han muerto en atentados, todos por disparos, en episodios que marcaron profundamente la vida política del país.

El primero fue Abraham Lincoln, asesinado en 1865 en el Teatro Ford de Washington por un simpatizante confederado al final de la Guerra Civil. Su muerte no sólo conmocionó a la nación, sino que dejó inconcluso el delicado proceso de reconstrucción tras el conflicto.

Décadas después, en 1881, James A. Garfield fue baleado en una estación de tren en Washington. Aunque sobrevivió inicialmente al ataque, murió semanas después debido a complicaciones médicas, en un caso que evidenció las limitaciones de la medicina de la época.

En 1901, el turno fue de William McKinley, quien recibió varios disparos durante un evento público en Buffalo, Nueva York. Su asesinato, a manos de un anarquista, reforzó la percepción de amenaza contra las figuras políticas en espacios abiertos.

El caso más recordado en la era moderna es el de John F. Kennedy, asesinado en 1963 en Dallas, Texas, mientras realizaba una gira oficial. Las imágenes de su muerte dieron la vuelta al mundo y marcaron un antes y un después en la cobertura mediática de la política.

Los recientes atentados contra figuras políticas ponen en la mesa el debate sobre la violencia en la vida político de Estados Unidos. La historia ha demostrado que no se trata de hechos aislados, sino de un fenómeno que, aunque esporádico, ha tenido grandes consecuencias en el mundo político del país.

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