Un testimonio de tres minutos bastó para que Emmanuel ‘Manny’ Chavez, un adolescente de 16 años de Hillsboro, Oregon, se convirtiera en la voz de su comunidad.
Su mensaje, cargado de miedo y esperanza, se volvió viral tras ser pronunciado durante una reunión del concejo municipal, en la que varios vecinos denunciaron los operativos de inmigración que han dejado a decenas de familias separadas.
“Tengo miedo de que mis padres salgan por la puerta y no tenga la posibilidad de despedirme”, dijo el joven entre lágrimas, mientras pedía a las autoridades locales que se pusieran del “lado” de la comunidad latina.
“Estoy asustado porque ellos lucharon tanto por venir aquí y elegir una vida para sus hijos”, añadió, con la voz entrecortada ante un auditorio lleno que terminó de pie para aplaudirlo.
Chavez, hijo de migrantes y estudiante de preparatoria, relató que decidió hablar sin haberlo planeado. Asistió al encuentro para acompañar a sus amigos y compañeros de equipo de futbol, cuyos familiares habían sido detenidos recientemente por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Tras escuchar los testimonios de otros jóvenes, se animó a subir al micrófono.
En su intervención, denunció los abusos cometidos por agentes federales, quienes, según los vecinos, “están violentamente sacando a personas de los autos, arrestándolas frente a escuelas y negocios y separando familias”.
La Coalición de Derechos de los Inmigrantes de Portland ha reportado más de 300 detenciones solo en octubre, muchas de ellas en Hillsboro, donde una cuarta parte de la población es latina.
“Somos juzgados por nuestro color de piel y forma de hablar; tenemos un presidente que no está de nuestro lado y a un departamento de policía que no hace nada”, expresó el joven con frustración. “Incluso los ciudadanos estadounidenses no están protegidos, somos tratados como animales”, agregó
Otros residentes aprovecharon la sesión para compartir su experiencia. Miguel, otro ciudadano de origen hispano, describió las “emociones encontradas” que vive su familia después de que su padre fuera arrestado por ICE. “Uno de mis hermanos decidió servir al país que tiene en la mira a nuestro padre”, dijo.
Juan Moreno, entrenador de fútbol y mentor de Manny, lamentó que “muchos creían que si pagaban sus impuestos, cumplían con las leyes y mantenían un perfil bajo, no tendrían problemas, pero eso ya no es cierto”.
En tanto, Lucía, dueña de un restaurante, cuestionó a las autoridades locales: “¿De qué lado están? ¿De la minoría que ahora somos un 64%?”. Mientras que María, empleada de un centro comercial latino, dijo que le ha pedido a sus hijas y nietas que compartan su ubicación para saber si están a salvo.
Manny, sin embargo, ha decidido canalizar su preocupación en acción. Junto a sus compañeros de futbol, vende postres y comida tradicional para recaudar fondos y ayudar a las familias afectadas. Además, lanzó una colecta en línea que ya ha superado los 8 mil dólares.




