Los dos detalles en el escudo de la bandera de México que seguro no conocías

Escudo nacional.
El águila devorando a la serpiente es símbolo de México ante el mundo
Escudo nacional.
El águila devorando a la serpiente es símbolo de México ante el mundo

Los dos detalles en el escudo de la bandera de México que seguro no conocías

Escudo nacional.El águila devorando a la serpiente es símbolo de México ante el mundo
Cuartoscuro
2017-02-24 |06:17 Hrs.Actualización18:11 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque es el Día de la Bandera y conocerla mejor no está de más

El águila devorando a una serpiente ha vuelto a la bandera de México inconfundible ante el mundo y es probable que después de hoy no la vuelvas a ver de la misma manera. Te contamos por qué.

Los símbolos nacionales (el escudo, la bandera y el himno) tienen su propia ley y en ella se indica que el escudo está conformado por "un águila mexicana" que posa sobre "un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago", que "sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una serpiente curvada". 

¿Pero qué tal si el águila en realidad no está devorando a un reptil? Dos expertos cuentan a Nación321 lo que podrían interpretarse como imprecisiones en el escudo nacional mexicano.

1. ¿SERPIENTE?

Para entender este punto, partamos de que, como en otras culturas mesoamericanas, los aztecas tenían una forma de escritura glífica, donde cada figura representa una idea.

Ahora, hablemos del origen del escudo nacional. El águila posada en un nopal que está sobre una piedra encima de un lago es, en realidad, el escudo de México-Tenochtitlán, la capital del Imperio Azteca. La representación conocida más antigua de ese escudo está grabada en el reverso del Teocalli de la Guerra Sagrada, un pieza azteca encontrada en 1926 en la cara sur del actual Palacio Nacional y que actualmente está en exhibición en el Museo Nacional de Antropología.

En esa pieza, el águila tiene un glifo en el pico y no una serpiente. Ese glifo es el Atl Tlachinolli, que es una trenza de agua y de fuego "que significa 'guerra', quiere decir 'agua-fuego' y “está representando cómo se trenzan dos contrarios, es un símbolo que significa la unión de esas contradicciones”, explica el Mtro. Salvador Rueda Smithers, investigador y director del Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”.

LA CONFUSIÓN

El mito fundacional de México-Tenochtitlán narra que los aztecas peregrinaron desde Aztlán, un punto del actual noroeste del país, hacia el Valle de México, donde fundaron su ciudad. La señal divina para ello era encontrar un águila sobre un nopal que nace de una roca en medio de una laguna.

Los sacerdotes aztecas que guiaron el viaje fueron Cuauhtlequetzqui (águila) y otro llamado Cuauhcoatl (serpiente-águila), por lo que el Mtro. Rueda Smithers señala que el incluir una serpiente en el emblema actual "en realidad se trata de una interpretación literal, no errónea” de los sacerdotes (águila y serpiente). 

"El águila tiene en el pico, no sé si devorando o cargando, el Atl Tlachinolli

2. EL ÁGUILA

¿Te has dado cuenta que la serpiente que el águila tiene en el pico parece una de cascabel? El Dr. Raúl Valadez Azúa, responsable del departamento de Paleozoología del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, menciona que la zona histórica de México-Tenochtitlán es el hábitat natural de alrededor de 30 especies de serpientes. "Las serpientes de cascabel siempre han sido muy abundantes en la región del Valle de México", asegura el investigador.

Sin embargo, precisa algo importante: "las serpientes no son una presa natural del águila real". Resulta raro ahora el escudo, ¿no?

El Dr. Valadez señala que la águilas reales principalmente se alimentan de pequeños mamíferos como conejos o ardillas, pero que las serpientes no son una presa normal de estas aves de presa.

Aunque en la actualidad ya no hay águilas reales en estado salvaje en el Valle de México, el experto en paleozoología indica que aún se encuentran en zonas como la Sierra Madre Occidental, que conservan masas de bosque donde pueden vivir estas aves.

¿Quién conservó el escudo?

El Mtro. Salvador Rueda explica que el responsable fue el mismo Hernán Cortés, el explorador español líder de la expedición que llegó al actual México en 1519 y que emprendió una serie de campañas que culminaron con la derrota del Imperio Azteca en 1521. 

Luego de derrotar a los aztecas, Cortés decidió que se mantuviera el escudo de la ciudad como emblema de la que él fundó. "Porque no llegó a conquistar una tierra desierta, llegó a conquistar un imperio. Entonces Cortés acepta y cristianiza el emblema mitológico, como se había cristianizado el emblema mitológico del Imperio Romano", señala el Mtro. Rueda Smithers.

Después, el águila sobre el nopal y la roca pasó a ser emblema de todo el reino de la Nueva España, "y de ahí pasa a ser el emblema de la América Mexicana de José María Morelos (uno de los insurgentes que guiaron la lucha independentista en el siglo XIX) y de México en todos sus símbolos imperiales y republicanos”, hasta la época moderna.

EL CRISTIANISMO

Ante las interpretaciones que se le han dado al escudo nacional como una lucha entre el bien (el águila) sometiendo al mal (la serpiente), el Mtro. Salvador Rueda señala que quienes pudieron hacer esa interpretación fueron Cortés y sus hombres, así como los criollos (los nacidos en América pero de origen europeo), entre los que predominaba el catolicismo. En ese sentido, el director del Museo Nacional de Historia "Castillo de Chapultepec" menciona que fue hasta el siglo XIX cuando se dieron a conocer textos sobre el México prehispánico, como los de Fray Bernardino de Sahagún, que mencionan el mito de la fundación de México-Tenochtitlán.

“Las descripciones coinciden y refuerzan el conocimiento del mito, pero no influyeron en la representación”, dice Rueda Smithers, pues el Virreinato de la Nueva España fue fundado oficialmente en 1535. Por ello, la interpretación del escudo nacional como una lucha entre dos animales que representan la pugna entre el bien y el mal “no es errónea, pero no es convincente”, asegura el Mtro. Rueda. “Es evidentemente cristiana, no tiene nada que ver con el mito original".

Pese a ello, el actual director del Museo Nacional de Hisotria señala que no hay necesidad de reescribir ni corregir, por ejemplo, la literatura en torno al mito fundacional de la capital del imperio azteca, pues "hay una línea genealógica de este símbolo, que va desde el siglo XV con el Teocalli de la Guerra Sagrada hasta el día de hoy”.

Desde ahora, seguro verás con otra perspectiva a la bandera nacional.