México se abstuvo de votar a favor de la convocatoria a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para discutir la situación en Nicaragua y posibles acciones ante las decisiones del gobierno de Daniel Ortega en materia electoral.
El proyecto fue aprobado con 29 votos a favor, uno en contra de parte de Brasil, la abstención de México y dos ausencias de Venezuela y Haití.
Al explicar el sentido del voto mexicano, Alejandro Encinas Rodríguez, representante permanente de México ante la OEA, sostuvo que el país mantiene su compromiso con la democracia y los derechos humanos en Nicaragua, pero considera que la crisis no debe ser tratada como un problema de seguridad regional.
“México ha votado en abstención, ya que considera que la situación interna de Nicaragua no constituye una amenaza a la paz o a la seguridad hemisférica”, señaló.
¿POR QUÉ MÉXICO SE ABSTUVO?
Encinas argumentó que caracterizar la situación nicaragüense como una amenaza para la seguridad podría abrir la puerta a acciones que, desde la perspectiva mexicana, excedan las atribuciones de la OEA y entren en conflicto con los principios de soberanía, autodeterminación y no intervención.
“No compartimos que se convoque a una reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores sobre la situación en Nicaragua, sin tener claridad sobre cuáles podrían ser las acciones apropiadas”, afirmó.
El representante mexicano advirtió que llevar la crisis al terreno de la seguridad regional podría aumentar la confrontación y el aislamiento, en lugar de contribuir a una salida diplomática.
No obstante, Encinas reconoció las preocupaciones sobre la situación democrática nicaragüense y recordó que los instrumentos internacionales reconocen el derecho a participar en “elecciones auténticas, periódicas y mediante sufragio universal, libre y secreto”.
También retomó la posición de la presidenta Claudia Sheinbaum: “Democracia, democracia, democracia. Poder del pueblo, gobierno del pueblo”.
México sostuvo que continuará participando en esfuerzos internacionales relacionados con Nicaragua, pero planteó que la vía debe ser “tender puentes, privilegiar la solución pacífica y fortalecer los canales de diálogo”, con respeto a la soberanía de los Estados.




