La mañana del pasado lunes 10 de agosto marcó la vida de todo un país. Colombia fue azotada por un intenso sismo de 7.4 que tomó por sorpresa a miles de personas.
El intenso movimiento terrestre sacudió con una devastadora fuerza a Cali, Quibdó, Pereira y otros municipios donde, tras la expresión de fuerza natural, sólo quedó muerte y destrucción. Más de 180 personas sin vida, miles de heridos, gente desaparecida y atrapada bajo toneladas de escombros, así como edificios en ruinas y familias fragmentadas son el panorama que enluta a la nación sudamericana.

En medio de la tragedia, la desesperación y la carrera contra el tiempo para rescatar personas con vida, desde Norteamérica, un aliado histórico y amigo incondicional levanta la mano para ayudar tanto como su experiencia, fraternidad y solidaridad le permitan: México.
Desde su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum ya dijo que su gobierno está a la espera de la solicitud formal de Colombia para que, de inmediato, salga el ’Agrupamiento Cali’, conformado por 255 militares, incluido personal especialista en rescate y búsqueda, binomios canófilos, personal de sanidad, médicos, 8 mil 798 despensas, así como 13 mil 890 canastas alimentarias.
El ’Agrupamiento Cali’ sólo requiere de una solicitud del gobierno colombiano, encabezado por Abelardo de la Espriella, para activarse y enviar ayuda humanitaria, siguiendo una tradición mexicana ininterrumpida de apoyar a cualquier nación que lo requiera.
En este marco, en Nación321 recordamos otras ocasiones en las que nuestro país ha tendido la mano a otras naciones que lo han requerido de manera extraordinaria por enfrentar momentos críticos.
Aunque propiamente la Constitución Mexicana no establece la ayuda humanitaria internacional, esta representa en sí un principio rector de la política exterior del país. En palabras del excanciller Juan Ramón de la Fuente, “México hará siempre todo lo que esté a su alcance porque la ayuda humanitaria llegue cuando se necesite”.
COBIJO A VENEZUELA
El pasado 24 de junio un doble terremoto de 7.2 y 7.5 golpeó severamente la cordillera de la costa norte de Venezuela.
El atípico fenómeno del ‘doblete sísmico’ dejó un crítico número de personas fallecidas: hoy suman más de 6 mil 300 víctimas mortales (y contando), miles de heridos y gente sin encontrar bajo los escombros.
México fue de los primeros países en responder a la emergencia al enviar más de 700 toneladas de ayuda humanitaria a través de buques de la Armada y aeronaves de la Fuerza Aérea.
Además, nuestra nación se solidarizó con 10.7 toneladas de insumos médicos, 8.4 toneladas de herramientas y equipo, así como 250 efectivos militares y 18 binomios caninos del agrupamiento ‘Yumare’, que apoyaron en las labores de rescate.
Luego de su intervención, el equipo mexicano logró el rescate con vida de dos personas y dos perritos, recuperó los cuerpos de 92 víctimas, brindó más de dos mil consultas médicas y efectuó una cirugía de emergencia a un soldado venezolano con apendicitis aguda, intervención que permitió salvarle la vida.
A APAGAR EL FUEGO EN CANADÁ
En Canadá sigue activa la emergencia por al menos un centenar de incendios forestales que han sido declarados como fuera de control.
Los siniestros han obligado a 20 mil personas a huir de sus hogares y han destruido viviendas y otras propiedades cerca del lago Okanagan, en el oeste de Canadá.
Los equipos de emergencia enfrentan una “tarea monumental” en un terreno escarpado y con condiciones de calor, con brasas encendidas que provocan nuevos incendios más allá del perímetro principal y limitan las oportunidades de los bomberos para atacar el fuego de manera directa.
En tanto, en Estados Unidos, bomberos combaten tres incendios en el área de Spokane, Washington, mientras continúan con las labores de limpieza cerca de las líneas de contención.

En medio de este desastre natural fuera de contención, México también ha alzado la mano mandando cuadrillas de atención a los incendios que no sólo han abonado a los titánicos esfuerzos por sofocar las llamas, sino que, además, ha hecho madurar relaciones políticas entre nuestro país y Canadá.
A finales de julio, la presidenta Sheinbaum aseguró que hay una relación de fraternidad y solidaridad con el gobernador de Ontario, Doug Ford, después de que agradeció a México por su apoyo para combatir los incendios en Canadá.
“Es lo que es el pueblo de México: solidario, fraterno, y es lo que debe ser el gobierno, solidario y fraterno siempre con nuestro pueblo evidentemente, pero también con aquel que sufre y en particular es buena esta declaración del gobernador de Ontario”, dijo.
En conferencia mañanera, Sheinbaum recordó que Ford hizo “declaraciones negativas contra México en el pasado”; sin embargo, el canadiense reconoció el apoyo del gobierno mexicano ante la tragedia que aqueja a su estado.
“Él había hecho hace tiempo declaraciones no muy buenas hacia México y ahora hay un reconocimiento por la solidaridad, entonces que sea la solidaridad lo que siempre refleje a nuestro país, que la fraternidad siempre sea el sello de México”, dijo.
En este sentido, la Presidenta señaló que “más que socio estratégico, México es solidario con todos los países del mundo”.
APOYO AL OTRO LADO DEL GLOBO
La madrugada del 6 de febrero de 2023 un intenso terremoto de 7.7 de intensidad golpeó con dureza el sur de Turquía.
Se trató del terremoto de mayor magnitud registrado en ese país en el siglo XXI, y uno de los más fuertes en Asia Occidental, que dejó un saldo de 55 mil personas fallecidas y más de 17 millones de personas con afectaciones en sus viviendas.
El movimiento principal no fue el único que afectó a esta zona, pues las réplicas siguieron atormentando a sus pobladores hasta el 28 de marzo, es decir casi dos meses después del primer evento telúrico.
Esta crisis sin precedentes hizo que el gobierno turco actuara. Enseguida se emitió una alerta de nivel cuatro y se solicitó asistencia internacional para hacer frente a las consecuencias del desastre. La ayuda humanitaria no se hizo esperar, México, fiel a su naturaleza, se hizo presente.

Un avión cargado con 100 toneladas de ayuda humanitaria salió el 15 de febrero del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) con destino al aeropuerto de Adana, en la República de Turquía.
Esta ayuda humanitaria, dijo el gobierno del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, “es la respuesta de solidaridad que las y los mexicanos hicieron a la convocatoria que realizaron el Gobierno de México y la Embajada de Turquía en nuestro país”.
Entre los insumos había alimentos en general, cobijas, colchonetas, casas de campaña, generadores de luz, insumos médicos, insumos de higiene personal y ropa.
En respuesta a la ayuda de México, el gobierno de Turquía se mostró agradecido por los esfuerzos de los rescatistas nacionales y, como acto solemne, regaló a las Fuerzas Armadas a ‘Arkadas’ un perrito de la raza pastor alemán cuyo nombre significa ‘amigo’ en turco. El cachorro está bajo el mando de la Defensa y es un recuerdo de la valentía de ‘Proteo’, el perro rescatista mexicano que falleció durante las labores de apoyo en ese país.
LUCHAR DE LA MANO CON LOS ÁNGELES
Durante los incendios forestales del 2025 en Los Ángeles, el fuego literalmente abrasaba miles de casas y sofocaba la vida a su paso.
Los bomberos tardaron casi un mes en extinguir los incendios que mataron a 19 personas, destruyeron más de 9 mil 400 viviendas y negocios, además de arrasar 57 kilómetros cuadrados.
Nuestro país no se quedó quieto ante el incidente y mandó a un grupo especial de ayuda humanitaria a California para apoyar en el combate contra los incendios forestales.

En un comunicado se indicó que el equipo estaba conformado por seis especialistas en protección civil; 30 combatientes de incendios forestales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat); 32 especialistas en incendios forestales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) y dos representantes de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
El entonces titular de la Defensa, Ricardo Trevilla, destacó la labor solidaria y la experiencia que el equipo mexicano brindaría a la población y a las autoridades de California. “Vamos a apoyar con un equipo con amplia experiencia en el combate de incendios forestales y en la atención a la población, el cual ha participado efectivamente en eventos nacionales e internacionales”, agregó.
México es un país que ve en la ayuda humanitaria uno de sus más sensibles maneras de presentarse ante el mundo. Cuando la desgracia golpea, el país aparece para sanar las heridas.
TOPOS, EL ALMA VIVA DE LA AYUDA MEXICANA
Un caso ‘aparte’ que cuenta por sí solo el alma mexicana de ayuda humanitaria es el grupo de los Topos, rescatistas tricolor que colaboran con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios del Sistema de Naciones Unidas (OCHA), bajo los protocolos de Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas.
Este grupo se formó con voluntarios y civiles que se organizaron para ayudar a personas atrapadas en estructuras colapsadas tras el terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México.
‘Nacidos’ en el corazón de Tlatelolco, son un grupo multidisciplinario de respuesta inmediata, capacitado para atender desastres nacionales e internacionales como terremotos, huracanes, inundaciones, accidentes aéreos y ferroviarios, explosiones e incendios urbanos y forestales.

No dependen del gobierno, sino de donativos, inscripciones, subsidios o aportaciones de carácter legal y patrimonial y suelen ser los primeros respondientes ante situaciones de gravedad, tanto en México como en el extranjero.
Cuentan con el cariño de mexicanos y con el reconocimiento internacional por su alta capacidad y profesionalización pero, sobre todo, por su enorme sentido de solidaridad cuando de ayudar se trata. El reflejo prístino de la fraternidad en el país.



