Autoridades federales dieron cuenta del primer caso de infección por gusano barrenador en un humano en la Ciudad de México.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, es el primero que se detecta en una persona en la capital del país, con lo que suman al menos cuatro casos activos en CDMX.
Según datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, el citado caso se documentó durante la primera semana de mayo. Indicó que al corte del 22 de mayo acumulan 235 casos de miasis en el país.
Esta enfermedad es provocada por la larva de la mosca (Cochliomyia hominivorax), que tiene la capacidad de invadir heridas abiertas para alimentarse del tejido vivo.
Por ello, dicen autoridades, el cuidado adecuado de cualquier lesión en la piel es una de las principales medidas de protección. Cortaduras, raspaduras o incluso picaduras deben lavarse de inmediato con agua y jabón, desinfectarse correctamente y mantenerse cubiertas con gasas o vendas estériles hasta que cicatricen, ya que las moscas buscan precisamente este tipo de heridas para depositar sus huevos.
Mantener una buena higiene personal también es clave para reducir riesgos, especialmente en niñas y niños, personas adultas mayores, personas con poca o nula movilidad, personas en situación de vulnerabilidad y en quienes tienen contacto frecuente con animales.
A esto se suma la recomendación de utilizar ropa protectora, como manga larga y pantalones, cuando se realizan actividades en el campo o cerca de animales, así como el uso de repelentes autorizados en piel y ropa para evitar la presencia de moscas.
En el caso de los animales de compañía, la prevención implica una revisión constante. Observar con atención zonas como orejas, patas, cola, hocico y pelaje permite detectar a tiempo cualquier herida, irritación o lesión en la piel.
Si se identifica alguna, es importante limpiarla, mantenerla protegida y acudir de inmediato con un médico veterinario autorizado. También se recomienda evitar que el animal se lama o rasque la zona afectada, ya que esto puede agravar la lesión.
Existen señales de alerta que deben atenderse de manera inmediata:
- Presencia de gusanos en heridas
- Mal olor
- Inflamación severa
- Daño en el tejido
- Dolor, irritación o lesiones que no cicatrizan



