A los 78 años de edad y en una fría celda de la cárcel de mediana seguridad de Tenango del Valle, en el Valle de Toluca, Estado de México, murió por causas naturales Andrés Filomeno Mendoza Celis, apodado como el ‘Monstruo de Atizapán’.
De acuerdo con informes del sistema carcelario mexiquense, este asesino padecía múltiples enfermedades crónico-degenerativas, como diabetes tipo 2 ya descontrolada.
Mientras que, en el hospital donde solía atenderse, que era el Adolfo López Mateos, en Toluca, se reportó que padecía de paros cardiorrespiratorios, estenosis traqueal y neumonía nosocomial bacteriana aguda.
A esta serie de padecimientos, se una una neumonía que Andrés Filomeno padeció en 2025.
¿QUÉ DELITOS COMETIÓ EL ‘MONSTRUO DE ATIZAPÁN’?
El principal delito que pesaba en los hombros de este criminal era el de feminicidio, por lo que, una vez que fue capturado en su vivienda de Atizapán por la policía ministerial del Estado de México, se le enjuició y cumplía condenas carcelarias desde 2021.
En los expedientes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México se señala que el ‘Monstruo de Atizapán’ fue acusado de por lo menos 19 feminicidios, de los que había recibido a la fecha ocho sentencias.
En su momento, autoridades revelaron que en casa de Mendoza Celis se encontraron enterrados cuatro mil 300 huesos humanos, correspondientes a mujeres que había asesinado desde la década de los 90.
Jueces en el Estado de México le dictaron prácticamente cadena perpetua, con una condena de más 92 años de prisión, en la prisión de mediana seguridad de Tenango del Valle.
La última vez que se le vio en el patio de la prisión mexiquense fue en el 2020, cuando guardias y custodias lo sacaron para vacunarlo contra COVID-19.




