Maribel Alvarado, madre de Carlos ‘N’ y David ‘N’, los hermanos de 18 años vinculados a proceso por el ataque en la Secundaria General número 13 de Torreón, habló sobre la vida que llevaban, libre de vicios, sus hijos antes de la agresión ocurrida el pasado 1 de octubre.
En entrevista con El Siglo de Torreón, la mujer describió a los jóvenes como personas que pasaban la mayor parte del tiempo en casa, convivían entre ellos y tenían una vida social limitada. Ambos dejaron inconclusos sus estudios de secundaria y, según el relato de su madre, buscaban trabajo.
“Mis hijos, ellos se la pasaban ahí, no salían, y salían nada más era ir a buscar trabajo y se regresaban. No tenían vicios ni nada.”
De acuerdo con imágenes difundidas tanto en redes como en distintos medios de comunicación, en las paredes, puertas y libretas permanecen dibujos, anotaciones y frases escritas a mano, entre ellas: “La vida no tiene valor cuando no eres nadie” y “odio al mundo”.
Maribel también recordó que sus hijos pasaban buena parte del tiempo juntos viendo televisión, videos o permaneciendo en casa. Según su relato, en alguna ocasión uno de ellos le contó que un maestro o directivo lo había colocado aparte en el patio de la escuela bajo el sol.
En otra entrevista, pero a la abuelita de los jóvenes, la señora declaró que sus nietos pasaban todo el día en internet.
La mañana del ataque, los jóvenes le dijeron a su madre que saldrían a entregar una solicitud de empleo. Ella se quedó dormida y posteriormente recibió la noticia por medio de su hermana.
Maribel relató que inicialmente no creyó lo ocurrido y que posteriormente las autoridades le mostraron fotografías que confirmaban la participación de sus hijos.
Después de la agresión, la mujer aseguró haber recibido insultos y amenazas. Pese a ello, dijo que continuará visitando a sus hijos mientras enfrentan el proceso judicial.
Carlos ‘N’ y David ‘N’ fueron vinculados a proceso por los delitos de homicidio calificado y homicidio calificado en grado de tentativa. La Fiscalía General del Estado les atribuye la muerte de la subdirectora Edith Nevárez González y las lesiones ocasionadas a cuatro personas durante el ataque.



