Momentos de tensión se vivieron durante el desfile cívico-militar con motivo del 216 Aniversario del Inicio de la Independencia de México en Cuernavaca, cuando un grupo de manifestantes e integrantes de la Resistencia Estudiantil de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), irrumpió momentáneamente en el recorrido oficial para exigir el cese de la violencia de género en la entidad.
El contingente de protesta fue interceptado inicialmente en el cruce de las calles Hidalgo y Matamoros, donde elementos de seguridad les impidieron el avance durante varios minutos. Ante el bloqueo, las y los manifestantes optaron por tenderse sobre el asfalto hasta que finalmente se les permitió continuar con su trayecto.
Al grito unísono de “¡Justicia, justicia!”, un grupo de feministas irrumpió en la columna del desfile para protestar de manera directa por el feminicidio de Claudia Tacoronte, estudiante de intercambio de origen español asesinada en el municipio de Cuautla. Durante las movilizaciones en el primer cuadro de la ciudad, las inconformes realizaron pintas en una patrulla.
Tras varios minutos de interrupción, los contingentes militares y escolares retomaron la marcha para dar conclusión al evento oficial, mientras las manifestantes se concentraron en la explanada del Palacio de Gobierno para denunciar la crisis de violencia contra las mujeres en Morelos.
SUMAN VARIAS PROTESTAS EN MORELOS POR EL CASO DE CLAUDIA
Esta irrupción se suma a las acciones de protesta que la comunidad estudiantil de la UAEM ha encabezado en días previos. La mañana del 15 de diciembre, estudiantes de la UAEM marcharon desde la sede universitaria hasta el centro histórico de Cuernavaca, movilizados por la indignación y el dolor ante los recientes hechos de violencia que han cobrado la vida de integrantes de su comunidad.
Al culminar su recorrido frente al Palacio de Gobierno, las y los universitarios colocaron un altar en la puerta principal del recinto oficial, donde encendieron veladoras, colocaron flores y mostraron consignas con rostros e historias de víctimas. El acto simbólico sirvió como un espacio de exigencia hacia las autoridades estatales para evitar más feminicidios en Morelos, garantizar la seguridad de las estudiantes y asegurar que los crímenes impunes no queden en el olvido.



