Investigadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) documentaron por primera vez casos de alopecia en murciélagos silvestres en la entidad, un fenómeno que podría estar ligado a cambios en el entorno natural y a la presión de actividades humanas.
El registro se realizó entre mayo y noviembre de 2024 durante trabajo de campo en la Sierra del Tentzo, al sur del estado. En la zona, caracterizada por selva baja y cultivos de mango y plátano, fueron capturados 27 ejemplares de distintas especies.
Entre los murciélagos capturado, tres presentaron pérdida de pelo: dos hembras de Artibeus jamaicensis y un macho de Choeronycteris mexicana, con afectaciones visibles en cara, cuello y abdomen.
Según con información de especialistas, la alopecia en murciélagos puede ser una señal de estrés reproductivo, relacionado con factores como parásitos, contaminación, cambios en el hábitat o incluso la ingesta de ceniza volcánica. Sin embargo, en este caso, los investigadores apuntan a una combinación de presiones humanas.
Entre las posibles causas destaca la instalación en 2023 de un depósito minero cercano, donde se extrae barita, a unos 160 metros del sitio de captura. A esto se suman el uso de fertilizantes en cultivos y la actividad turística en la zona, elementos que podrían estar alterando las condiciones del ecosistema.
Los murciélagos cumplen funciones clave como el dispersar semillas, polinizar plantas y controlar plagas. En particular, el Choeronycteris mexicana, (el cual está catalogado como amenazada en México) es fundamental para la polinización de agaves y cactus en regiones áridas.
Aunque a nivel mundial se han documentado casos de alopecia en al menos 38 especies de murciélagos, en México los registros son escasos. Este nuevo reporte abre la puerta a investigaciones más amplias para determinar si el fenómeno se está extendiendo.
Los especialistas advierten que, si los casos aumentan, podría haber una disminución en las poblaciones, con efectos a mediano plazo en el equilibrio de los ecosistemas. Por ahora, el llamado consiste en reforzar el monitoreo y la conservación antes de que estos hechos aislados se convierta en una crisis.




