Con tres días sin alimentos y caminando por la sierra, con lo poco que pudieron cargar de sus casas, llegó a Durango un grupo de cerca de 100 indígenas mexicaneros que abandonó sus comunidades en Nayarit en medio de condiciones de inseguridad que los obligó a desplazarse.
Mujeres, niños, hombres y adultos mayores avanzaron a pie, empujados por el miedo y la incertidumbre. Dejaron atrás sus viviendas sin una ruta clara, buscando resguardo en territorio duranguense, en la zona que colinda con Nayarit.
El gobernador de Durango, Esteban Villegas Villarreal, afirmó que se trata de “los últimos” de esta comunidad, al referirse al tamaño y condición del grupo que salió sin detallar lo ocurrido en su lugar de origen. Señaló que la salida fue abrupta y en condiciones adversas.

Las familias arribaron al municipio de Mezquital, una región de difícil acceso donde históricamente se asientan comunidades indígenas. Ahí fueron atendidas en un albergue habilitado por el gobierno estatal, donde recibieron alimentos, atención médica y un espacio para resguardarse tras el trayecto.
DESHIDRATADOS Y CON SARAMPIÓN
Durante la revisión médica inicial se detectaron cuadros de deshidratación y falta de alimento, además de algunos casos de sarampión entre integrantes del grupo, los cuales fueron atendidos de inmediato.
Hasta ahora se reportan todos con buenas condiciones de salud y bajo vigilancia médica.
CAMPAMENTO DE SEGURIDAD
De manera paralela, se desplegó un operativo con presencia de la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional y corporaciones estatales, con el objetivo de reforzar la seguridad en la región y evitar riesgos para la población desplazada.

INPI INTERVIENE
El mandatario estatal informó que ya existe coordinación con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). Acudieron durante el fin de semana y plantearon como prioridad garantizar condiciones de seguridad para la comunidad.
Como parte de los acuerdos, el Gobierno Federal, a través del INPI, se hará cargo de la alimentación, mientras que el Gobierno de Durango mantendrá la operación del albergue y el acompañamiento en territorio.
Hasta ahora no se ha definido si las familias regresarán a Nayarit. Las causas de su salida no han sido precisadas y no existe claridad sobre las condiciones en sus comunidades de origen, lo que mantiene abierta la posibilidad de que permanezcan en Durango.
En ese contexto, Villegas Villarreal señaló que el estado podría ofrecer condiciones para su asentamiento en caso de que no existan garantías para el retorno. La decisión dependerá de lo que determinen las propias familias y de la evaluación de autoridades federales.
Además de la atención inmediata, se trabaja en alternativas educativas para los menores, con el objetivo de dar continuidad a su formación pese al desplazamiento.
DESCONOCEN LA UBICACIÓN DE DECENAS DE INDÍGENAS
El caso no se limita al grupo que logró llegar al Mezquital. Existen reportes de otros integrantes de esta comunidad que salieron de sus localidades y se dispersaron durante el trayecto. Se habla de decenas de personas cuyo paradero aún no ha sido confirmado, lo que amplía la dimensión del problema.
El desplazamiento ocurre en una región donde históricamente se asienta la población mexicanera entre Nayarit y Durango, considerada entre las de menor población en el país. El propio mandatario los describió como “de los últimos”, en un contexto donde el desplazamiento y la dispersión del grupo abren un escenario de riesgo para su permanencia.




