En medio de la discusión sobre la Nueva Escuela Mexicana, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) volvió a dejar a México por debajo del promedio en las tres principales áreas evaluadas por PISA 2025.
Tan sólo en Matemáticas, los estudiantes mexicanos obtuvieron 388 puntos frente a los 463 de la OCDE; en Lectura alcanzaron 408 contra 461, mientras que en Ciencias registraron 414 puntos frente a 482.
Los resultados también muestran un retroceso frente a la evaluación de 2022: México perdió siete puntos tanto en Matemáticas como en Lectura, aunque en Ciencias logró mejorar cuatro puntos.
Pese a ello, el país mantiene una brecha importante frente a la media de la OCDE, particularmente en Matemáticas, donde la diferencia alcanzó los 75 puntos.
Ante los resultados, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió que la prueba PISA tiene “limitaciones” al aplicarse de la misma manera en países con características distintas. La mandataria retomó además el reconocimiento de la OCDE sobre la “resiliencia” del sistema educativo mexicano.
En medio de este panorama, el gobierno de Sheinbaum prepara un ajuste a la Nueva Escuela Mexicana (NEM), modelo implementado durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
A partir de 2027 se incorporarán tres nuevos libros enfocados específicamente en Matemáticas, lectoescritura e Historia de México, materias sólidas que habían sido retiradas en la NEM.
Desde el ciclo 2023-2024, materias como Español y Matemáticas dejaron de contar con libros independientes y sus contenidos fueron integrados en campos formativos y proyectos interdisciplinarios.
En este contexto, en Nación321 te explicamos, qué es y cómo funciona la Nueva Escuela Mexicana.
¿QUÉ ES LA NUEVA ESCUELA MEXICANA?
La Nueva Escuela Mexicana surgió tras la Reforma Educativa de 2019 a los artículos 3, 31 y 73 de la Constitución por el expresidente, Andrés Manuel López Obrador, con el objetivo de replantear el modelo educativo nacional.
El programa busca construir una educación “integral, inclusiva, pluricultural, colaborativa y equitativa” para niñas, niños y adolescentes durante toda su trayectoria formativa de los 0 a los 23 años.
La propuesta rompe con la idea tradicional de que la educación consiste únicamente en acumular conocimientos y competir por mejores calificaciones. Según la NEM, ese modelo fomentó el individualismo y dejó de lado el desarrollo colectivo y socioemocional de los estudiantes.
Ahora, el enfoque pretende conectar el aprendizaje con la vida cotidiana, la comunidad y las problemáticas reales que enfrentan las y los estudiantes.
La NEM plantea que el docente ya no sea solamente quien transmite conocimientos frente a un grupo, sino un guía capaz de adaptar la enseñanza a la realidad de cada estudiante, construir proyectos comunitarios y formar ciudadanos con valores sociales y humanos.
EL NUEVO PERFIL DEL ESTUDIANTE MEXICANO
La NEM busca formar estudiantes que no sólo aprendan matemáticas, ciencias o español, sino que también desarrollen pensamiento crítico, conciencia social y habilidades para convivir con otras personas.
El perfil de egreso del estudiante de educación básica establece que las y los alumnos deben ser capaces de:
• Analizar críticamente su realidad familiar, escolar y social.
• Participar en procesos de diálogo y trabajo cooperativo.
• Respetar la diversidad cultural, lingüística y social.
• Resolver problemas vinculados con su entorno.
• Utilizar herramientas digitales de manera ética.
• Construir proyectos personales y colectivos.
Además, el modelo coloca énfasis en temas como igualdad de género, inclusión, interculturalidad, vida saludable, lectura, artes y cuidado del medio ambiente.
El objetivo de que las materias sean implementadas de esta forma es hacer a los estudiantes más razonables y estar preparados para la vida.
DEL SALÓN RÍGIDO AL APRENDIZAJE EN COMUNIDAD
El nuevo modelo considera que el aprendizaje no ocurre únicamente dentro del aula, sino también en la familia, el barrio y el entorno social, se busca que exista colaboración constante para fortalecer el aprendizaje desde la vida cotidiana.
Por ello, la escuela ahora debe trabajar de manera conjunta con madres, padres, tutores y organizaciones sociales para fortalecer el aprendizaje de las y los estudiantes.
La enseñanza también dejó de enfocarse exclusivamente en contenidos teóricos. La NEM impulsa el llamado “aprendizaje situado”, donde docentes y alumnos trabajan problemas reales relacionados con su contexto social.
Esto significa que las clases pueden partir de temas cercanos a la comunidad, como contaminación, violencia, alimentación, pérdida de lenguas indígenas o desigualdad social, para desarrollar proyectos, reflexiones y propuestas de solución.
EL PAPEL DEL NUEVO MAESTRO
La transformación educativa también modificó profundamente el papel de las y los docentes.
En el modelo anterior, gran parte del trabajo docente estaba centrado en seguir programas rígidos y cumplir metas académicas homogéneas para todos los estudiantes.
Ahora, la NEM reconoce la autonomía profesional de los maestros para adaptar contenidos, metodologías y evaluaciones según las necesidades de cada grupo.
“La autonomía docente se entiende como un ejercicio crítico que practican las maestras y maestros durante los procesos educativos”, señala el material de apoyo para docentes de educación básica de la NEM.
El nuevo sistema considera que los profesores son quienes mejor conocen el contexto de sus estudiantes y, por ello, tienen libertad para decidir cómo enseñar, qué problemáticas abordar y qué herramientas utilizar dentro y fuera del aula.
EL DOCENTE YA NO SÓLO ENSEÑA MATERIAS
Con la Nueva Escuela Mexicana, el maestro también asume un papel formador en lo emocional, social y ético.
Los documentos oficiales para docentes de la NEM señalan que el ejemplo del docente es fundamental para transmitir valores y generar cambios en la conciencia y comportamiento del alumnado.
Además, se busca que el profesor:
• Genere experiencias de aprendizaje conectadas con la realidad del estudiante.
• Promueva la reflexión crítica y el diálogo.
• Impulse soluciones a problemas comunitarios.
• Fomente ambientes inclusivos y libres de violencia.
• Desarrolle evaluaciones formativas y no punitivas.
La evaluación también cambió. Ahora ya no debe funcionar como un mecanismo para castigar o etiquetar estudiantes, sino como una herramienta para identificar fortalezas, debilidades y procesos de mejora.
LA NUEVA EDUCACIÓN CON UN ENFOQUE HUMANISTA
La NEM sostiene que la educación debe formar ciudadanos capaces de convivir, dialogar y participar en la transformación social.
Por eso, el modelo impulsa valores como solidaridad, justicia, honestidad, igualdad, respeto a los derechos humanos y cultura de paz.
También busca combatir prácticas discriminatorias dentro de las escuelas y fomentar la inclusión de estudiantes en condiciones vulnerables.
En este contexto, las maestras y maestros son considerados figuras clave para lograr la transformación educativa y social que propone el nuevo sistema.
La meta, según los documentos la NEM, es reconocer a las y los docentes como “agentes fundamentales del proceso educativo”, fortaleciendo su desarrollo profesional, autonomía y vocación de servicio.




