Intelectual y coqueto, el Hidalgo que no te enseñaron en la escuela

"Padre de la Patria".
Seguro estos datos no te los contó tu maestra en la escuela
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Seguro estos datos no te los contó tu maestra en la escuela

Intelectual y coqueto, el Hidalgo que no te enseñaron en la escuela

"Padre de la Patria".Seguro estos datos no te los contó tu maestra en la escuela
Especial
2018-07-30 |13:00 Hrs.Actualización12:59 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque este 30 de Julio se cumplen 207 años del fusilamiento de Miguel Hidalgo y Costilla

Intelectual, escritor, traductor, emprendedor, políglota y padre de la patria, así era Miguel Hidalgo, un personaje polifacético y para nada el cura aburrido que nos vendieron en los libros de texto de la primaria.

Un día como hoy pero de hace 207 años fue fusilado Miguel Hidalgo y Costilla, por ello aquí te presentamos algunos datos reveladores del cura criollo que inició el primer movimiento exitoso de insurgencia en México, de acuerdo con el ensayo Miguel Hidalgo: Nacimiento y primeras décadas de un héroe del historiador Miguel Ángel Fernández Delgado, del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM)

Para empezar, Hidalgo y su grupo de conspiradores no fueron los primeros en considerar levantarse en armas contra las injusticias del gobierno virreinal de España. En 1793 fue descubierta en Guadalajara una conspiración de 200 criollos dirigidos por el sacerdote Juan Antonio de Montenegro. 

Al año siguiente, en la capital de la Nueva España, el contador Juan Guerrero quiso hacer algo similar y fracasó. En 1799, también en la Ciudad de México, tuvo lugar la conspiración de los machetes. 

Una década más tarde, se descubrió otro intento fallido de rebelión en Valladolid y se dijo que este movimiento inspiró a Hidalgo.

NACIMIENTO Y FORMACIÓN

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla y Gallaga Mondarte y Villaseñor nació el 8 de mayo de 1753 en la hacienda de Corralejo (cerca de Pénjamo, Guanajuato). 

Era hijo de Cristóbal Hidalgo y Costilla y Ana María Gallaga; los antepasados de Hidalgo provenían de las provincias vascongadas en el norte de España.

Hidalgo y Costilla fue el segundo de cinco hijos (tuvo puros hermanos: José Joaquín, Mariano, José María y Manuel Mariano) y fue el segundo sacerdote en la familia (el primero fue su hermano José Joaquín).

En 1765, José Joaquín y Miguel comenzaron a estudiar en el colegio jesuita de San Francisco Xavier en Valladolid (hoy Morelia). Un par de años después, la expulsión de la Compañía de Jesús interrumpió sus estudios, los cuales retomaron  en el colegio de San Nicolás Obispo, a la sombra de la catedral michoacana.

El futuro líder insurgente realizó una carrera académica brillante, pero solo alcanzó el título de bachiller en teología por la Universidad de México, sin alcanzar los grados de licenciado y doctor, como sí lo hizo su hermano José Joaquín.

POLÍGLOTA

Miguel Hidalgo dominó el latín, el inglés y el francés —la lengua de la diplomacia y la cultura ilustrada— y aprendió otomí y nociones de náhuatl y purépecha. Sus compañeros de aula lo apodaron el Zorro, por su facilidad para aprender y conversar, además de su dominio de la teología moral.

Recibió un premio sobre el verdadero método de estudiar teología escolástica y entre 1782 y 1792 impartió clases de latín, filosofía y teología en el colegio de San Nicolás, años en los que se consolidó, a juicio de sus contemporáneos, como el “mejor teólogo de esta diócesis” y “uno de los más finos teólogos” de la Nueva España.

Su prestigio intelectual y académico fue legendario, incluso José María Morelos aseguró haber “entrado a la revolución movido, en parte, por el respeto que debía al cura Hidalgo”.

Miguel Hidalgo recibió el orden sacerdotal en 1778 y fue sacristán propietario de Apaseo. Entre 1787 y 1791 ocupó los puestos de tesorero, vicerrector y rector del Colegio de San Nicolás.

ILUSTRADO Y 'AFRANCESADO'

El fundador de la patria tenía una debilidad por la literatura francesa, especialmente por autores como La Fontaine, Racine y Molière.

A su casa parroquial le apodaban “la Francia chiquita”, porque en ella se interpretaba música francesa, se representaban obras teatrales y durante las tertulias se discutían las ideas ilustradas y las obras de los enciclopedistas.

Aunque pasaba su tiempo libre escuchando música y leía textos poco habituales, Miguel Hidalgo no era visto como un hombre extravagante porque gozaba de  "don de gentes".

De hecho durante su proceso de excomulgación en 1811, ninguno de los jueces cuestionó su entrega a la Iglesia.

ACUSADO VARIAS VECES

Miguel Hidalgo tuvo que sortear varias demandas y acusaciones por lo que tuvo que defenderse en múltiples ocasiones ante las autoridades de la Inquisición.

En julio de 1800, los padres Joaquín Huesca y Manuel Estrada aseguraron que los conocimientos de Hidalgo lo habían inflado y lo acusaron de sostener proposiciones heréticas.

Por motivos similares, Hidalgo fue denunciado por el bachiller Manuel de Castilblanque, en julio de 1807, y fray Diego Miguel Bringas, en marzo de 1809. Este último lo acusó de poseer libros prohibidos. 

La denuncia inquisitorial que presentó en mayo de 1808, María Manuela de Herrera dio pie a la sospecha de que Hidalgo tuvo amoríos e hijos.

Manuela de Herrera confesó haber mantenido una relación con el cura cuando vivía en San Felipe Torresmochas (Guanajuato) y cuando se enteró de que mantenía otros vínculos amorosos decidió denunciarlo. Resultó todo un galán el "Padre de la patria".

Sin embargo, ninguna denuncia prosperó en el tribunal del Santo Oficio porque las pruebas presentadas eran insostenibles. Bien ahí, Hidalgo.

Por su investidura de sacerdote, Miguel Hidalgo fue sometido a dos juicios, el militar y el eclesiástico. En materia eclesiástica fue acusado de 53 cargos, a los cuales Hidalgo contestó con la siguiente frase: “Jamás me he apartado ni un ápice de la creencia de la santa Iglesia Católica, jamás he dudado de ninguna de sus verdades".

EMPRENDEDOR Y REBELDE

Antes de que se conociera el término entrepeneur, el cura Hidalgo comenzó varias start-ups, incluso algunas prohibidas.

Por ejemplo, el futuro caudillo introdujo talleres de diversos oficios, promovió la apicultura, la cría del gusano de seda y el cultivo de la uva, este último en forma clandestina porque su monopolio lo había concedido el rey español a los peninsulares y no se podía realizar por criollos como Hidalgo.

Su carácter emprendedor llamó la atención de la gente ilustrada de su tiempo. 

MUERTE Y LEYENDA

Hidalgo fue fusilado el 30 de julio de 1811 en Chihuahua, pero antes recibió la comunión para que muriera en el seno de la Iglesia Católica y pudiera ser sepultado en camposanto, ya que su discutida excomunión había tenido en realidad un propósito político.

Antes de partir al paredón, perdonó y regaló dulces a quienes lo fusilarían. Les dijo: “La mano derecha que pondré sobre mi pecho será hijos míos, el blanco seguro al que habéis de dirigiros”.

Fue sentado en una silla para ser fusilado pero se negó a ser vendado y a dar la espalda al pelotón. Su muerte no fue fácil; fue necesario darle el tiro de gracia para hacerlo morir.  El brigadier Nemecio Salcedo hizo que le cortaran la cabeza a Hidalgo de un solo tajo con un machete a cambio de 25 monedas de plata. El cuerpo del cura fue expuesto al público.

Su cabeza fue enviada a Guanajuato para ser colocada en una jaula de hierro, que fue colgada en uno de los ángulos de la Alhóndiga de Granaditas; en los otros tres, de igual manera, fueron exhibidas las cabezas de Allende, Aldama y Jiménez, con la siguiente inscripción “Insignes facinerosos, primeros caudillos de la revolución, que saquearon y robaron los bienes del culto de Dios y del Real Erario, derramaron con la mayor atrocidad la inocente sangre de sacerdotes fieles y magistrados justos; fueron causa de los desastres, desgracias y calamidades que experimentamos y que afligen y deploran los habitantes todos de esta parte tan integrante de la nación española”.

Las cabezas de los insurgentes permanecieron ahí hasta marzo de 1821.

Por decreto del 19 de abril de 1823, el Soberano Congreso Mexicano nombró a Hidalgo "Padre de la Patria" y la Iglesia, libre ya de obispos sujetos a la Corona española, permitió que su cuerpo y su cabeza se depositaran en la Catedral de México. 

El historiador Emilio Rabasa en "La evolución histórica de México (1920)" escribió: “La personalidad de Hidalgo puede discutirse; fue tachado como hombre de crueldad y soldado de impericia pero no puede negársele el genio de caudillo que sedujo a los pueblos y que los levantó en masas ciegas".