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¿El psicólogo del siglo XXI? Los riesgos de usar ChatGPT y otras IA’s para cuidar la salud mental

¿El psicólogo del siglo XXI? Los riesgos de usar ChatGPT y otras IA’s para cuidar la salud mental
Salud mental.La OMS y psicólogas advierte sobre los posibles riesgos de recurrir a herramientas de inteligencia artificial para hablar de problemas emocionales
(Especial.)

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre los riesgos que existen al utilizar herramientas de inteligencia artificial (IA) para buscar apoyo emocional, una práctica que preocupa especialmente por su uso entre adolescentes y jóvenes.

De acuerdo con un comunicado de la OMS publicado en septiembre de 2025, uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años vive con algún trastorno mental.

Mientras que la depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento figuran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en este grupo de edad, mientras que el suicidio es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.


En un comunicado publicado en marzo de 2026, la organización alertó que las herramientas de IA utilizadas para ofrecer apoyo emocional no fueron diseñadas ni probadas necesariamente para atender problemas de salud mental.

“La velocidad de adopción de la IA en la vida cotidiana de las personas ha superado con creces la inversión para comprender su impacto en la salud mental”, advirtió Sameer Pujari, responsable de Inteligencia Artificial de la OMS.

La organización también pidió evaluar sus efectos a corto y largo plazo, incluida la posible dependencia emocional.


Ante este panorama, en Nación321 entrevistamos a tres especialistas que explican cómo la accesibilidad de estas herramientas como Gemini, Meta, y las más usual, ChatGPT puede convertirse en un espacio para desahogarse, pero también cuáles son los riesgos de confundir una respuesta inmediata con atención psicológica.

LA IA COMO UN ESPACIO PARA HABLAR DE PROBLEMAS EMOCIONALES

La posibilidad de recibir respuestas a cualquier hora, sin pagar una consulta y sin temor a ser juzgado son algunos de los factores que pueden llevar a una persona a recurrir a la Inteligencia Artificial para hablar de sus problemas, explicó Jessica Estrada Preciado, psicóloga y tanatóloga.

“Al ser tan accesible, pues prefieres estar en una Inteligencia Artificial que ir a pagarle a alguien”, señaló. Sin embargo, advirtió que las personas no necesariamente pueden saber si la respuesta que reciben es certera o corresponde a lo que necesitan.

Por su parte, Casandra Parker, psicóloga clínica con experiencia neuropsicológica en población infantil, adolescente y adulta, coincidió en que la disponibilidad inmediata y la posibilidad de hablar sin experimentar temor al rechazo pueden facilitar que algunas personas expresen lo que sienten.

“Para algunas personas interactuar con una inteligencia artificial puede representar un primer acercamiento para expresar justamente lo que sienten, organizar sus pensamientos o buscar información adicional sobre salud mental”, explicó.

La especialista consideró que este uso no es necesariamente negativo, siempre que se distinga entre encontrar un espacio para expresarse y recibir atención psicológica profesional.

Parker agregó que algunas investigaciones han identificado el uso de estas herramientas para buscar apoyo emocional entre adolescentes y adultos jóvenes; sin embargo, señaló que todavía hacen falta estudios, particularmente en México, para determinar qué grupos las utilizan con mayor frecuencia y cómo se relaciona esta práctica con su bienestar psicológico.

En tanto, la terapeuta familiar, Araceli Ramírez Lazarin explicó que, bajo su perspectiva, la situación podría superar el rango de edad mencionado y que incluso personas adultas podrían priorizar la herramienta digital antes que buscar ayuda profesional.

El uso de estas herramientas para buscar apoyo emocional aparece en las experiencias de adolescentes como el de Valentina, de 17 años, quien recurrió a ChatGPT cuando atravesaba un problema sentimental. La joven contó que encontró en las respuestas de la IA las palabras que quería escuchar, aunque después sintió que estas reforzaban sus propias interpretaciones de lo ocurrido.

“Me contestaba lo que yo quería, ¿sabes? [...] Todas sus respuestas yo quería que me las dijera alguien”, relató.

Sin embargo, Valentina consideró que conversar con la herramienta también podía intensificar sus pensamientos y emociones.

La OMS advierte que la adolescencia es una etapa clave para desarrollar habilidades sociales y emocionales. También señala que el estigma, la exclusión y la falta de acceso a servicios de calidad pueden dificultar que algunos jóvenes busquen ayuda.

DEPENDENCIA EMOCIONAL, AISLAMIENTO Y PROBLEMAS DE AUTOSESTIMA: LAS PRINCIPALES PREOCUPACIONES

Uno de los riesgos señalados por las especialistas es que la IA deje de ser una herramienta de consulta y se convierta en un sustituto de las relaciones personales o de la atención profesional.

Estrada Preciado consideró que una persona puede desarrollar dependencia emocional cuando recurre constantemente a la IA porque encuentra en ella las respuestas que desea escuchar.

“Al separarnos de esa parte, pues ya estamos entrando en un gran problema porque si de por sí queremos una solución, el aislarnos, pues no es una solución”, advirtió.

En tanto, la terapeuta Ramírez Lazarin explicó que la inmediatez de las respuestas puede reforzar la búsqueda de una recompensa inmediata y generar una falsa sensación de claridad frente a los problemas.

“Para sentirnos comprendidos necesitamos sentirnos acompañados”, afirmó. Añadió que el entendimiento también se construye mediante un vínculo emocional, algo que, desde su perspectiva, una IA no puede ofrecer de la misma manera que una persona.

Parker señaló que, cuando alguien afirma que la IA lo entiende mejor que las personas de su entorno, es importante preguntarse qué necesidades emocionales o sociales intenta satisfacer.

Afirmó que detrás de esa percepción “podrían existir experiencias de soledad, temor al rechazo o una red de apoyo insuficiente”, aunque aclaró que no debe asumirse que todas las personas que utilizan estas herramientas atraviesan una dificultad emocional.

La especialista también advirtió que el riesgo aparece cuando las personas comienzan a evitar las interacciones sociales o dependen de la IA para regular sus emociones y tomar decisiones.

La autoestima es otro ámbito de preocupación. Parker explicó que los filtros, las imágenes modificadas y el contenido generado con Inteligencia Artificial pueden exponer a las personas a estándares físicos poco realistas.

“Cuando una persona comienza a compararse constantemente con estas imágenes, podría experimentar mayor insatisfacción corporal o desarrollar expectativas difíciles de alcanzar”, señaló. No obstante, aclaró que el efecto depende de factores como la autoestima previa, las experiencias personales y la frecuencia con que se realizan estas comparaciones.

La experiencia de Valentina no es la única forma de acercarse a estas herramientas. Sam, una mujer de 28 años contó que recurre a la IA para resolver dudas personales que le da vergüenza consultar con alguien más, pues considera que puede obtener una respuesta sin sentirse juzgada.

Sin embargo, aclaró que esto no sustituye una conversación íntima con sus amistades o pareja: “No se siente igual”.

Manolo, otra persona entrevistada, dijo no utilizar estas herramientas para hablar de su salud mental, señaló que conoce a compañeros de su facultad que sí lo hacen porque encuentran respuestas inmediatas y se sienten más cómodos al no percibir un juicio.

La OMS reconoce que la influencia de los medios de comunicación y la presión social pueden acentuar la distancia entre la realidad que viven los adolescentes y sus aspiraciones.

La organización también recomienda que se evalúen los efectos de la IA sobre la salud mental y sus posibles consecuencias a largo plazo, entre ellas la dependencia emocional.

EDUCACIÓN EMOCIONAL Y ACCESO A LA ATENCIÓN PROFESIONAL

Frente a estos riesgos, las especialistas coincidieron en la necesidad de fortalecer la educación sobre salud mental y facilitar el acceso a profesionales, en lugar de plantear el problema únicamente como una cuestión de dejar de utilizar la tecnología.

Estrada Preciado consideró que la psicoeducación debería comenzar desde las escuelas, tanto públicas como privadas, e incluir a madres y padres de familia.

“Enseñarnos precisamente esta parte de las emociones, en qué momentos necesito atención, cuáles son como esas señales de alerta”, planteó.

A su juicio, conocer las propias emociones y reconocer cuándo es necesario pedir ayuda permitiría utilizar la IA como una herramienta informativa, pero no como sustituto de la atención profesional.

Por su parte, Parker señaló que también es necesario fortalecer los servicios psicológicos del sistema público de salud, debido a que existen barreras económicas, geográficas y sociales que dificultan el acceso a una consulta.

“Necesitamos comprender por qué para algunas personas resulta más sencillo acceder a una herramienta tecnológica que recibir atención psicológica”, explicó. Además, propuso impulsar la alfabetización digital para que las personas conozcan tanto los beneficios como las limitaciones de estas tecnologías.

La psicóloga clínica subrayó que una conversación con IA no equivale a un proceso psicoterapéutico, que requiere evaluación clínica, identificación de los factores que originan o mantienen las dificultades, objetivos terapéuticos, intervenciones basadas en evidencia y seguimiento.

Ramírez Lazarin, por su parte, consideró necesaria una regulación basada en el riesgo y recordó que no es lo mismo utilizar una IA para tareas cotidianas que recurrir a ella durante una crisis emocional, una situación de violencia, un duelo o ante una ideación suicida.

También llamó la atención sobre la privacidad: “No podemos tratar una conversación sobre nuestra salud mental como si fuera una búsqueda en internet”, señaló, al advertir que se trata de información sensible y que es importante conocer quién la almacena, para qué la utiliza y durante cuánto tiempo la conserva.

Las recomendaciones de la OMS apuntan en una dirección similar: integrar la salud mental en las evaluaciones de impacto de las herramientas de IA y desarrollar aquellas destinadas a brindar apoyo emocional junto con especialistas y personas que hayan vivido estas experiencias, incluidos jóvenes.

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