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Regreso a clases pone a prueba el bolsillo familiar: lista de útiles cuesta hasta 3 mil pesos en Mesones

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Desde Mesones.En esta histórica calle de la CDMX se repite una constante: nadie parece dispuesto a regresar a casa sin completar, al menos, una parte importante de la lista escolar
(Giovanni Flores )

A pocos días del regreso a clases, la calle Mesones, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se convirtió en un mar de padres de familia, niños y jóvenes que recorren papelerías y puestos en busca de completar las listas escolares antes del lunes 31 de agosto.

El gasto cambia considerablemente de una familia a otra. Mientras algunos padres han logrado resolver las compras con alrededor de 900 o mil pesos, otros ya desembolsaron 2 mil o hasta cerca de 3 mil pesos y todavía tienen artículos pendientes.


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Regreso a clases. Padres de familia comparan precios de un puesto al otro. (Giovanni Flores )

En medio de la multitud, el objetivo parece ser el mismo: conseguir todo lo necesario y, sobre todo, encontrar un precio que permita que el regreso a las aulas no se convierta en un golpe todavía mayor al bolsillo.

Luisa Albores, quien acudió acompañada de sus dos hijas, contó que este año destinó 900 pesos para la menor, que estudia la primaria, y mil pesos para la que cursa la secundaria. En ambos casos, calculó que gastó poco más de 100 pesos adicionales respecto al año pasado.

Las niñas, ambas alumnas de escuelas públicas, caminaban junto a su madre mientras cargaban bolsas negras con parte de sus compras. Las tres recorrían los negocios y comparaban precios antes de decidir dónde adquirir cada producto.


Para Luisa, el apoyo económico para la compra de útiles ha representado una ayuda importante, aunque señaló que en su caso sólo recibió la beca correspondiente a la estudiante de secundaria.

DE MIL 500 PESOS A 2 MIL... Y TODAVÍA FALTA

Para otras familias, el presupuesto previsto antes de salir de casa quedó rápidamente rebasado.

Elena acudió para comprar los materiales de su hija de tres años, quien ingresará a una escuela privada. Antes de comenzar las compras calculaba que mil 500 pesos serían suficientes, pero hasta el momento ya gastó 2 mil pesos y aún tiene artículos pendientes.

La madre también cuestionó la calidad de algunos productos que encontró en los puestos de la zona, pues consideró que ciertos artículos aparentan ser de origen chino y no originales. Además, denunció malos tratos en algunos establecimientos y cobros de comisión cuando intentó pagar con tarjeta.

Ante ello, recomendó comparar precios entre los establecimientos de Mesones y las papelerías del Centro antes de realizar todas las compras.

Una situación todavía más costosa enfrenta Rosa Isela, quien compró los útiles de su nieto, alumno de una escuela privada. A pesar de que todavía le faltaban alrededor de tres artículos, ya había gastado cerca de 3 mil pesos.

La familia no cuenta con beca gubernamental para esos gastos, por lo que tuvo que cubrir el costo completo de los materiales.

“HAY QUE BUSCARLE”, PARA ENCONTRAR LOS MEJORES PRECIOS

El recorrido por Mesones también mostró que el precio puede cambiar significativamente dependiendo del establecimiento.

Agustín Carbajal consideró que los costos son accesibles, aunque advirtió que “hay que buscarle”. La lista que surtió fue una de preescolar y, según contó, contempla un gasto de alrededor de mil pesos, que sumado a su apoyo para útiles escolares, le permite enfrentar el regreso a clase con más tranquilidad.

Por su parte, Verónica Colín llegó desde el Estado de México al Centro de la capital precisamente para aprovechar la diferencia de precios. Algunos familiares le encargaron adquirir los útiles de sus hijos, por lo que terminó haciendo compras para cinco estudiantes, todos de escuelas públicas.

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Regreso a clases. Los locales de la calle compiten con las papelerías de la zona. (Giovanni Flores )

Su conclusión después de comparar fue sencilla: hay lugares “caritos y otros económicos”.

La diferencia, dijo, puede ser considerable. Mientras en la zona donde vive una libreta de 200 hojas puede costar alrededor de 200 pesos, en el Centro encontró ejemplares por 75 pesos.

Además, aseguró que el apoyo de la beca Rita Cetina, que este año se dio por primera vez a alumnos de educación básica, sí representó un alivio para su familia: “sí, gracias a Dios, eso es lo que ocupamos en esto, ayudó bastante, compramos los útiles para ella y zapatos y tenis”.

Priscila, madre de dos niñas de 13 y 10 años, también consideró que los precios se han mantenido relativamente estables. Sasha estudia la primaria y Luisa la secundaria; ambas cuentan con el apoyo de la beca Rita Cetina.

La madre consideró que el monto recibido ayuda a cubrir los materiales que las escuelas solicitan y señaló que las listas contienen lo necesario para el ciclo escolar.

No todos, sin embargo, cuentan con algún respaldo económico. La señora Ramos, quien acudió por los útiles de su hija universitaria, ya gastó 900 pesos, aunque todavía necesita comprar más artículos. Aseguró que los precios del Centro son bajos, pero en su caso tendrá que asumir todo el gasto porque no recibe ninguna beca.

ENTRE CUADERNOS, MOCHILAS, PRODUCTOS DE DUDOSA CALIDAD

En Mesones, las diferencias de precio no son el único asunto que preocupa a quienes realizan las compras. La calidad también entra en la ecuación.

Durante el recorrido, algunos padres pasaban de un negocio a otro revisando cuadernos, colores, calculadoras, papeles y otros materiales. Algunos buscaban productos específicos que sus hijos les habían solicitado y otros preguntaban varias veces por los precios antes de decidirse.

Elena fue una de las madres que expresó dudas sobre algunos artículos exhibidos en los puestos, al considerar que unos productos se perciben como de menor calidad o de procedencia china.

De acuerdo con la CANACO CDMX, esta competencia ya genera pérdidas de entre 30% y 50% para el comercio formal capitalino. El organismo estima que la temporada de regreso a clases dejará una derrama económica de 5.8 mil millones de pesos en la Ciudad de México, 6.3% más que el año pasado.

El impacto, señala la cámara empresarial, es especialmente visible en corredores tradicionales como el Centro Histórico, donde la temporada escolar representa uno de los principales periodos de ventas para las papelerías, pero eso no significa que la ventaja sea para todos, pues “empresas mexicanas con décadas de operación han sido desplazadas por nuevos establecimientos dedicados a almacenar y vender mercancía de origen asiático”.

El presidente de la CANACO CDMX, Vicente Gutiérrez Camposeco, advirtió que la situación incluso ha comenzado a afectar a fabricantes nacionales que han dejado de producir determinados artículos ante la competencia.

UNA CARRERA CONTRA EL TIEMPO

Mientras las familias hacen cuentas, en Mesones también se vive una especie de carrera contra el calendario. El próximo lunes 31 de agosto está marcado como el regreso a clases para la mayoría de los estudiantes, incluidos quienes pisarán por primera vez un salón.

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Regreso a clases. En las calles de Mesones hay tanta gente que es complicado caminar. (Giovanni Flores )

La calle está prácticamente saturada. Caminar entre las papelerías implica avanzar entre padres que cargan bolsas, cuadernos, mochilas, colores, calculadoras y pliegos de papel. Las cintas colocadas en algunos puntos buscan mantener un espacio para la circulación vehicular, aunque los automóviles también deben avanzar lentamente entre la multitud.

Hay quienes llegan con bebés en brazos, niños pequeños, adolescentes y jóvenes universitarios. Todos comparten los mismos pasillos y la misma urgencia por encontrar lo que falta en la lista.

Los padres, mientras tanto, no sólo vigilan los precios. También están pendientes de sus hijos y del dinero que llevan consigo. En medio de la aglomeración, una madre reprendió a su hijo de unos 10 años después de que se alejara unos pasos: “ya te dije que te quedes a mi lado, si te pierdes yo no te voy a buscar”.

Después de horas de caminar, comparar y cargar bolsas, la escena cambia. Algunos buscan salir cuanto antes para regresar a casa; otros aprovechan las banquetas para sentarse y descansar. También están quienes hacen una última parada para comer tacos, papas, garnachas o un elote antes de emprender el regreso.

Y aunque el gasto no es igual para todos, en Mesones se repite una constante: nadie parece dispuesto a regresar a casa sin completar, al menos, una parte importante de la lista escolar. La diferencia estará en cuánto tuvo que desembolsar cada familia para conseguirlo y qué tan lejos tuvo que caminar para encontrarlo.

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