El periodista independiente Carlitos Ricardo Parias, de nacionalidad mexicana, cumplió este lunes 300 días bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), luego de que agentes federales le dispararan durante un intento de arresto en Los Ángeles.
Parias permanece detenido en un centro de ICE ubicado en Adelanto, California, a unas dos horas de Los Ángeles y aproximadamente una hora y media de Disneyland. Su caso ha generado cuestionamientos por la violencia empleada durante su detención y por las condiciones médicas que ha enfrentado desde entonces.
El periodista, conocido en redes sociales como Richard Noticias LA, acumula más de 100 mil seguidores en TikTok, donde difundía información sobre delitos ocurridos en distintos vecindarios de California. Un año antes de su detención, el Ayuntamiento de Los Ángeles le otorgó una proclamación en reconocimiento a su trabajo.
De acuerdo con las autoridades federales, Parias es un inmigrante indocumentado que anteriormente había evadido su detención.
EL ORIGEN DEL PROBLEMA OCURRIÓ MIENTRAS CUBRÍA UN OPERATIVO MIGRATORIO
El 13 de junio de 2025, Parias acudió a un operativo migratorio en el sur de Los Ángeles para realizar su trabajo periodístico. Testigos señalaron que un agente federal lo golpeó con un vehículo.
Después del incidente, Parias fue esposado y dejado en una banqueta mientras los agentes continuaban con el operativo. Videos del momento lo muestran quejándose de dolor y sujetándose una pierna lesionada, sin que los agentes le proporcionaran atención médica.
Finalmente, una persona que se encontraba en el lugar trasladó al periodista en un vehículo particular a un hospital. Un agente llegó a detener brevemente el automóvil, pero posteriormente permitió que Parias continuara su camino, todavía esposado.
MESES DESPUÉS PARIAS RECIBIÓ UN DISPARO DURANTE SU ARRESTO
Cuatro meses más tarde, Parias circulaba en automóvil por una calle cercana al centro de Los Ángeles cuando varios vehículos sin identificación lo rodearon. Hombres encapuchados descendieron de las unidades y, de acuerdo con imágenes captadas por cámaras corporales, rompieron una de las ventanas de su vehículo sin previo aviso.
Ante la situación, Parias aceleró, aunque su automóvil estaba inmovilizado entre varias camionetas. Los neumáticos giraron sin que el vehículo pudiera avanzar y el periodista dejó de acelerar poco después.
Uno de los agentes intentó abrir la puerta del copiloto mientras manipulaba su arma. Las imágenes de su propia cámara corporal muestran que tuvo dificultades para sujetarla antes de disparar contra Parias, quien recibió un balazo en el codo. Un marshal estadounidense también resultó herido y se esperaba que se recuperara.
Después del tiroteo, mientras Parias era trasladado nuevamente a un hospital, agentes federales acudieron a la oficina de seguridad de una plaza comercial cercana para revisar las cámaras de vigilancia.
Los agentes descargaron las imágenes en una memoria USB y posteriormente las eliminaron del sistema de la plaza.
FISCALÍA ACUSÓ A PARIAS DE SUPUESTAMENTE AGREDIR A UN AGENTE
Parias fue acusado de agredir a un agente federal. El fiscal federal Bill Essayli publicó entonces en redes sociales una versión de los hechos en la que afirmó que el periodista había embestido vehículos oficiales y se había resistido al arresto.
La publicación incluyó una sola captura de las imágenes de seguridad de la plaza comercial, pese a que las autoridades tenían una copia completa de la grabación. El video íntegro no fue difundido.
Tras permanecer hospitalizado, Parias fue dado de alta días después mientras todavía recibía morfina. Posteriormente fue trasladado directamente a un centro federal de detención en el centro de Los Ángeles.
Aunque debía recibir altas dosis de ibuprofeno por la herida de bala, durante su primera audiencia judicial se descubrió que no estaba recibiendo el tratamiento prescrito.
El dolor provocó que Parias se retorciera en su silla durante la audiencia. El juez pidió a un marshal estadounidense que acelerara su traslado a una instalación donde pudiera recibir los medicamentos correspondientes, pero el agente se negó.
En ese mismo momento, el abogado de Parias solicitó que el hijo adolescente del periodista, quien no había podido comunicarse con él desde el tiroteo, pudiera abrazarlo. El marshal rechazó también esa petición por motivos de seguridad.
Cuando Parias fue retirado de la sala, su hijo le gritó en español: “te amo”.
La atención médica que recibió posteriormente incluyó vitamina D y Bengay. La congresista demócrata por California Sydney Kamlager-Dove, quien visitó a Parias en el centro de Adelanto en mayo, describió así lo que observó:
“Lo que vi parecía un brazo que estaba a punto de ser amputado”
La situación llevó a la legisladora a proponer una iniciativa para atender el abandono médico en instalaciones de inmigración.
Las autoridades federales informaron recientemente que planean trasladar a Parias a una instalación ubicada en San Diego, donde pueda recibir atención médica. El cambio, sin embargo, dificultaría todavía más las visitas de sus familiares y abogados y pondría fin a su cobertura periodística sobre las condiciones de Adelanto.
Su permanencia bajo custodia federal ya supera el tiempo que cualquier otro periodista conocido había pasado detenido en Estados Unidos en circunstancias similares. Antes de Parias, el récord conocido correspondía al periodista independiente Josh Wolf, quien permaneció 226 días encarcelado hasta 2007 por negarse a entregar material periodístico.
Otros periodistas también han pasado largos periodos en prisión para proteger a sus fuentes, como Judith Miller, del New York Times, quien estuvo 85 días detenida en 2005, y Vanessa Leggett, quien permaneció 168 días encarcelada hasta 2002.
El caso de Parias, sin embargo, combina su labor periodística con una serie de hechos que incluyen una primera agresión durante la cobertura de un operativo, un posterior disparo durante su arresto, una acusación penal y denuncias de falta de atención médica, antes de quedar bajo custodia migratoria durante 300 días.



