Las indagatorias sobre el ataque armado en Teotihuacán apuntan a un nuevo elemento en el perfil de Julio César Jasso Ramírez: su presunta actividad como escritor previo al atentado que dejó una turista canadiense muerta y varios heridos.
De acuerdo con material difundido por el periodista Carlos Jiménez, el agresor habría publicado diversos libros bajo el seudónimo Vilhjálmur M. Marsson. En imágenes compartidas en redes sociales se le observa posando con ejemplares de su autoría, entre ellos La empresa de Marte, así como otros títulos como Mars Ultor: Marte Vengador, Passio Venerea: Suplicio de Venus, Mons Albus: el Monte Blanco e Incensum Deorum: Perfume de los Dioses.
Aunque la Fiscalía General de Justicia del Estado de México no ha confirmado oficialmente la autoría de estas obras, sí ha informado que entre las pertenencias del atacante se encontraron libros, manuscritos y material relacionado con el caso. Parte de estos objetos fueron localizados en la habitación de un hotel donde se hospedó días antes del ataque.
Las publicaciones atribuidas al agresor abordan temas de mitología grecorromana, religión, sociedades secretas y referencias a la masonería. En algunos de los textos se incluye la leyenda: “El autor recomienda su lectura únicamente para miembros de la Masonería, sin embargo, hemos puesto a libre circulación de la población en general esta obra en específico y las demás que derivan del mismo trabajo de su original en islandés…”.
Los libros estaban disponibles en plataformas digitales y vinculados a una supuesta editorial identificada como Sígild Bókasafn Mars, presentada como una institución de origen germanoislandés con sede en Rusia. Tras el ataque, el sitio web relacionado dejó de estar disponible, aunque parte de su contenido permanece en archivos digitales.
Además del material literario, en el cuarto donde se hospedó también se encontraron municiones y otros objetos que forman parte de la investigación. En paralelo, autoridades recabaron testimonios de personas que lo conocieron en el pasado. Un arrendador en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde el agresor vivió temporalmente en 2018, lo describió como una persona solitaria, sin interacción con otros inquilinos y con una forma de hablar que consideró inusual.
Las autoridades mantienen abiertas las líneas de investigación para determinar si los escritos del agresor pueden aportar elementos sobre su motivación o planeación del ataque.



