Una concha, una oreja o un cuernito recién salido del horno ahora tiene un nuevo reconocimiento: los saberes y prácticas del pan dulce tradicional fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, publicó el decreto en la Gaceta Oficial de la CDMX, con entrada en vigor este 12 de septiembre, para reconocer una tradición que forma parte de la memoria colectiva, las costumbres y las celebraciones familiares y comunitarias.
Y es que detrás de cada pieza no solamente hay harina, azúcar y mantequilla. También existen técnicas, recetas y conocimientos que los panaderos han transmitido de generación en generación y que, con el paso de los siglos, adquirieron características propias en la capital.
De acuerdo con el decreto, este proceso de origen español, dio origen a nuevas técnicas y a un sistema cultural particular alrededor de la elaboración del pan. Con el tiempo también surgieron piezas relacionadas directamente con celebraciones y momentos específicos de la vida social.
El reconocimiento no significa únicamente ponerle una nueva etiqueta a la concha. La declaratoria busca salvaguardar, dignificar, promover y difundir los conocimientos relacionados con la panadería tradicional.
La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México deberá emitir un Plan de Salvaguarda para establecer las medidas de protección y preservación de estos saberes.



