La Ciudad de México anunció que alista nuevas medidas para los próximos partidos de la Selección Mexicana en el Mundial 2026 y una de las principales propuestas es limitar la venta y consumo de alcohol durante los festejos.
El gobierno capitalino anunció que trabaja en una estrategia preventiva para evitar incidentes como los registrados tras la victoria del ‘Tri’ ante Corea del Sur este jueves 19 de marzo, cuando se reportaron riñas entre aficionados y daños al mobiliario urbano.
El secretario de Gobierno, César Cravioto, explicó que las acciones se enfocarán en impedir el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y combatir la venta irregular en la vía pública.
Entre las medidas que se analizan está pedir a las tiendas de conveniencia suspender la venta de alcohol horas antes y durante las celebraciones, además de reforzar los operativos contra vendedores ambulantes que comercializan cerveza en las calles.
Las autoridades también solicitarán a restaurantes, bares y cantinas ubicados en zonas de alta concentración, como Paseo de la Reforma, el Centro Histórico y los alrededores del Estadio Ciudad de México, que no permitan a los clientes salir con bebidas alcohólicas a la vía pública.
Asimismo, la Secretaría de Seguridad Ciudadana prevé instalar alcoholímetros en las principales salidas vehiculares durante las celebraciones.
Dichas medidas surgen luego de que miles de aficionados se concentraran tanto en el Ángel de la Independencia como en el Zócalo para celebrar el triunfo del Tricolor. Aunque el gobierno reportó saldo blanco, las festividades se prolongaron por más de 12 horas y dejaron escenas de personas alcoholizadas, riñas y una enorme cantidad de basura.
La Secretaría de Obras y Servicios informó que se recolectaron alrededor de 40 toneladas de residuos y fue necesario desplegar a 360 trabajadores y más de una veintena de vehículos para limpiar las zonas afectadas.
De cara al encuentro entre México y República Checa del próximo 24 de junio, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció además una estrategia para descentralizar los festejos mediante la instalación de nuevas pantallas gigantes en distintos puntos de la capital.
El objetivo es distribuir a los aficionados y garantizar que las celebraciones se desarrollen en un ambiente seguro y ordenado durante la fiesta mundialista.




