Los 5 problemas que enfrentan las encuestas electorales

3 encuestadores nos hablan de los retos que existen al realizar encuestas electorales
3 encuestadores nos hablan de los retos que existen al realizar encuestas electorales
Voto.3 encuestadores nos hablan de los retos que existen al realizar encuestas electorales
Cuartoscuro
Pancho Parra
Editor de datos
2017-06-04 |07:10 Hrs.Actualización09:36 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque las encuestas le dan certidumbre a los resultados electorales.

La elección del Estado de México ha recibido una atención especial, primero porque es la elección más grande del país (11.3 millones de votantes) y segundo porque al ser un año antes de la elección presidencial su resultado moverá el escenario de 2018. 

Esta elección ha presentado diversos retos para los candidatos y partidos políticos; pero también para las casas encuestadoras, debido a que existen diversos factores que complican medir la intención de voto  y muchas veces se crea la impresión de que las encuestas "fallan".

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Platicamos con los encuestadores Alejandro Moreno (director de encuestas de El Financiero/Nación321), Javier Márquez (director de investigación en Buendía & Laredo) y Roy Campos (presidente de Consulta Mitofsky) para identificar 5 problemas que pueden enfrentar las encuestas en esta elección.

1.- VOTANTES PROBABLES

Las encuestas enfrentan múltiples y variados retos, algunos pesan más que otros, pero el principal problema, según Alejandro Moreno es poder estimar cuántas personas van a votar.

Las encuestas, al ser métodos probabilísticos, se basan en muestras, por lo tanto si un encuestador quiere realizar una muestra que estime lo mejor posible la preferencia electoral debe tomar en cuenta quién sí irá a votar y quién no.

“Las encuestas son aproximaciones al resultado, por lo tanto tienen que estimar quiénes sí y quiénes no irán a votar”, dijo el director de encuestas de El Financiero/Nación321.

Para la elección del Estado de México, se espera que la tasa de participación sea de alrededor del 50%, en elecciones anteriores ha sido un poco menor al 50%, según Moreno.

Los encuestadores deben recurrir a diversas técnicas para descubrir qué tan probable es que un encuestado acuda a votar, por ejemplo, desde saber si tienen credencial de elector hasta utilizar preguntas para saber cuánto interés tienen en la elección o si han votado en el pasado.

2.- TASA DE RECHAZO Y NO RESPUESTA

Una vez que se realiza la muestra, los encuestadores mandan equipos de campo a realizar las entrevistas (recolección de datos) y ahí encuentran uno de los grandes obstáculos: los ciudadanos no quieran responder la encuesta.

Javier Márquez, director de investigación en Buendía & Laredo, explicó que los problemas a los que se enfrenta un encuestador van desde una tasa de cooperación baja, es decir, cuando acuden a una casa o hacen una llamada telefónica y contestan la encuesta; hasta una tasa de rechazo muy alta, que es cuando la gente elegible (mayores de edad y viven en el hogar) definitivamente no está dispuesta a contestar la encuesta.

Otro factor que influye en los resultados de una encuesta es cuando la tasa de no respuesta a la pregunta de preferencia electoral es muy alta, alrededor de 25% y 35%, esto sucede porque los encuestados pueden ser indecisos, no votarán o están ocultando su voto.

3.- VOTO OCULTO

Cuando “fallan las encuestas” suele decirse que fue efecto de un voto oculto entre los encuestados, es decir cuando no revelan su preferencia o los que dicen que votarían por una opción, pero al final terminan votan totalmente diferente, explicó Alejandro Moreno.

El fenómeno del voto oculto no es fácil de medir porque muchas veces el elector se espera al último momento para decidir por quién votará. Esto quiere decir que no ocultaron su intención de voto, sino que legítimamente cambiaron de decisión.

Para este tipo de votante, el estado de ánimo, la reflexión final, el contexto de votación, libertad u opresión que sienten, sí influye para determinar su voto final. Por lo tanto, el cambio o swing es algo que las encuestas no pueden medir, pero sí hay señales para saber que ese fenómeno puede suceder.

Por ejemplo, “quienes dicen que definitivamente ya decidieron su voto, pero no responden a la pregunta electoral, es claro que nos están ocultando su voto“, dijo Moreno.

Identificar indecisos, votos ocultos y abstencionistas es otro de los retos que deben sortearse a la hora de hacer una encuesta, dijo Moreno.

4.- ELECCIÓN VOLÁTIL Y CAMBIO DE VOTO

Las elecciones son cambiantes y dinámicas, por lo tanto, las encuestas no fallan, sino que miden un momento que puede cambiar. Por ejemplo, en el Estado de México, las últimas mediciones han registrado cambios entre el tercero y cuarto lugar, esta situación tiene impacto en la definición de los punteros.

Para que las encuestas capturen esos cambios es un reto; por ejemplo, el candidato del PRD, Juan Zepeda, creció en las encuestas, pero a unos días de que se lleve a cabo la elección no se puede saber si ese crecimiento paró o a quién le quita votos, por lo que habrá que esperar los resultados.

Roy Campos, director de Consulta Mitofsky, reconoció que en elecciones recientes, las encuestas han estimado bien entre quién está la pelea porque muestran escenarios probables. Y en el Estado de México todo apunta a que el resultado se definirá entre Alfredo del Mazo, del PRI; y Delfina Gómez, de Morena.

5.- PERCEPCIÓN DE CUALIDADES ≠ PREFERENCIA ELECTORAL

Otro fenómeno que afecta a las encuestas es que la preferencia electoral es inconsistente con las percepciones de características de los candidatos. Esto quiere decir que el candidato con las mejores opiniones positivas y mejores atributos no es el que obtiene la mayor intención de voto; y quien tiene mayor intención de voto, tampoco registra las mejores calificaciones en opiniones o atributos, explicó Javier Márquez.

Este tipo de disonancias se vieron en Nuevo León y Chihuahua, donde ganó la oposición.

Las opiniones positivas y atributos no se puede utilizar para hacer estimación de preferencia, pero sí se nota una disonancia porque no coincide el porcentaje de personas que cree que tiene mejor opinión o atributos.

Esto se debe a que “cuando en las elecciones fluye dinero o regalos, las personas tienden a distorsionar su preferencia porque ellos piensan que están siendo beneficiados o esperan recibir algo a cambio, por eso mencionan el partido del cuál creen que pueden recibir algo”, dijo Javier Márquez.