La relación de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano con la Cuarta Transformación tuvo una historia de alianzas y desencuentros.
Aunque fue una figura fundamental en el ascenso político de Andrés Manuel López Obrador, terminó distanciado de su gobierno. En contraste, respaldó la candidatura presidencial de Claudia Sheinbaum y colaboró con su administración en materia energética.
Tras su fallecimiento, anunciado el miércoles 28 de octubre de 2026, resurgió la historia compartida entre el fundador del PRD y los principales dirigentes de Morena, partido al que nunca se incorporó formalmente.
Cárdenas y López Obrador coincidieron en el movimiento democrático de 1988 y participaron en la fundación del PRD en 1989. El ingeniero respaldó la trayectoria del tabasqueño, quien llegó a la dirigencia nacional del partido en 1996 y posteriormente lo sucedió como jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal.
Sin embargo, durante el sexenio obradorista surgieron diferencias. En 2022, Cárdenas cuestionó el proyecto político del gobierno al declarar: “A mí me preguntan qué es la 4T y yo no sé qué responder”. La tensión aumentó en 2023, cuando López Obrador lo consideró un adversario político por su vinculación con Mexicolectivo, iniciativa crítica de su administración.
Con Sheinbaum, la relación tomó otro rumbo. En marzo de 2024, Cárdenas la acompañó durante la presentación de su propuesta energética y posteriormente confirmó su respaldo electoral: “Voy a votar por Claudia Sheinbaum”. Ya como presidenta, la mandataria lo incorporó como presidente honorario de la Comisión Consultiva del Petróleo de Pemex, instalada en abril de 2026.
El vínculo familiar con la 4T también se mantuvo mediante su hijo Lázaro Cárdenas Batel, quien fue coordinador de asesores de López Obrador entre 2018 y 2023 y regresó al gobierno federal en octubre de 2024, cuando Sheinbaum lo nombró jefe de la Oficina de la Presidencia.
Pese a sus diferencias, López Obrador lamentó la muerte del ingeniero y reconoció su influencia en la izquierda mexicana: “Sin él, otra sería la realidad política del país. Fue un transformador; nos deja sus enseñanzas y los ideales que nunca mueren”.
Sheinbaum también destacó su legado democrático y sostuvo que Cárdenas “debió haber sido reconocido como presidente” tras las controvertidas elecciones de 1988.
También mantuvo vínculos políticos con otras figuras de la actual 4T, como Pablo Gómez, con quien compartió la fundación del PRD en 1989 y distintas etapas de la lucha de la izquierda mexicana. Otra figura cercana a esa historia fue Clara Brugada, cuya trayectoria política comenzó en los movimientos sociales y en el perredismo que tuvo a Cárdenas como uno de sus principales referentes.
Con Marcelo Ebrard compartió una etapa especialmente significativa en la capital del país: ambos formaron parte del gobierno del entonces Distrito Federal que encabezó Cárdenas a partir de 1997. Ebrard ocupó la Secretaría de Seguridad Pública durante esa administración, antes de convertirse en jefe de Gobierno y, años después, integrarse al proyecto político de López Obrador y Sheinbaum.



