Alianza opositora desconfía del PRI y ya alista código de ética

PRI, PAN y PRD fueron juntos en las elecciones pasadas, pero ya empezaron los desencuentros
PRI, PAN y PRD fueron juntos en las elecciones pasadas, pero ya empezaron los desencuentros
PRI, PAN y PRD fueron juntos en las elecciones pasadas, pero ya empezaron los desencuentros
PRI, PAN y PRD fueron juntos en las elecciones pasadas, pero ya empezaron los desencuentros

Alianza opositora desconfía del PRI y ya alista código de ética

La oposición.PRI, PAN y PRD fueron juntos en las elecciones pasadas, pero ya empezaron los desencuentros
Especial
Víctor Chávez
2021-07-19 |11:14 Hrs.Actualización11:14 Hrs.

Operadores de la alianza Va por México reconocieron que en las mesas de acuerdos y negociaciones “priva un inevitable ambiente de desconfianza”, sobre todo con el PRI.

Dirigentes y legisladores del PRD y el PAN de alto nivel confesaron a EL FINANCIERO que “muchos buscan que los acuerdos que se han alcanzado de palabra con el PRI no se queden sólo en palabras y discursos”.

“Insisten, quieren y hasta exigen algunos que se firme un papelito para que se garantice lealtad y continuación del pacto de unidad”, revelaron personajes que propusieron su anonimato “para evitar choques o conflictos”.

En cambio, en el PRI, el dirigente nacional, Alejandro Moreno, y diputados federales aseguran que “sabremos refrendar nuestros compromisos. Morena y la 4T no nos va a dividir”.

En el PRD explicaron que, “para garantizar el cumplimiento de acuerdos y de las agendas establecidas, ya se prepara una especie de código de ética, de manera que los partidos y todos y cada uno de sus legisladores apoyen las votaciones y que éstas verdaderamente vayan en bloque”.

Sin embargo, en el PAN y en el PRI indicaron que “sí, es una propuesta, un planteamiento al aire, pero en las mesas”; sin embargo, añadieron, “eso es muy relativo, muy difícil en la realidad, porque cada legislador tiene libertad para votar”; “no se les puede coartar su libertad”, y mucho menos “cuando se trate de una ley o una reforma que tenga aceptación en tu distrito”.

Anticipan que “la agenda común está muy clara”. Defender al INE, a todos los órganos autónomos, no abandonar sectores, partidas y rubros en el Presupuesto de Egresos, defender la salud, las energías renovables. “Esto está muy claro, lo malo son otras cuestiones políticas y de coyuntura”.

Perredistas apuntaron que “lo que ha despertado inquietud, desconfianza e inseguridad es la actitud del PRI frente a Morena y a la 4T en cuanto a los desafueros. Eso es muy grave, porque no sabemos lo que vendrá en un futuro y lo que la 4T trae entre manos de aquí al final del sexenio; sobre todo en el dizque combate a la corrupción del presidente López Obrador”.

Panistas y perredistas también resaltaron “la situación vulnerable” de Alejandro Moreno, como dirigente del PRI. “No garantiza una uniformidad” en los votos de su bancada.

“En los estados no hay una unidad en torno suyo”, y aunque es algo que “también sucedería en otros partidos”, hoy en el PRI es “una situación muy delicada que debemos evaluar”, porque Morena “ya tiene el ojo puesto en eso”, advirtieron.

Sin embargo, el dirigente nacional del tricolor ha sostenido con insistencia que Va por México “tiene un plan trazado y se va respetar”.

Ha dicho que serán “una posición clara, firme y transparente”. “Nosotros pensamos en el país como partido opositor y con esta coalición estamos pasando a un trabajo político-legislativo con el que vamos a ser fuertes y claros”. “No vamos a apoyar ninguna iniciativa que violente, que lastime, que trastoque el régimen democrático y representativo que tenemos”.

La agenda comprometida es “para rescatar a México y tenemos que devolver el equilibrio entre los poderes de la unión y regresar los programas sociales eliminados que daban soporte a mujeres trabajadoras, jóvenes y familias del campo”, sostiene.

Entre los acuerdos ya establecidos en el PAN, PRI y PRD para su agenda legislativa figuran la creación de un programa nacional de emergencia para el empleo, un nuevo sistema de seguridad social universal, un ingreso básico alimentario para 25 millones de personas en pobreza extrema, un nuevo servicio civil de carrera policial, mejoras en estancias infantiles y refugios o albergues para mujeres víctimas de violencia, un incremento en el presupuesto de salud del 4 por ciento del PIB, entre otros.